el finito punto rojo

Cómo combatirte?
Es necesario tanto?
Mirás con esa marraneada soberbia,
cagás por la boca, se te nota la bronca…
Resoplás para que te mire, y después decirme qué mirás?
Pero, es culpa mía? O también vos tenés algo que ver?

Podés tener gratis muchas cosas,
pero no son cosas el respeto ni la dignidad…
O vos naciste con un derecho que te expía del delito?
No es delito amenazar con la actitud?

Ponele, sí, somos un rebaño voluminoso
Cagón también…
Y? Vos podés patear rodillas porque se te canta?
Si a mí no me gusta ponerme en pelotudo,
porqué tengo que bancarte a vos escupiéndome el piso?

Es difícil no pasarse de la raya
y de golpe convertirme en un racista, un facho,
un gil que no sabe contar la impotencia (diplomáticamente)…
y la dispara hiriendo…
Pero vos, aprovechás el amparo que te regalan
y cruzás la línea siempre…
Porque la culpa la comemos todo el tiempo nosotros,
los que queremos que la onda sea distinta
(no esos que hablan con la boca llena).
Y creemos que podemos cambiarla, que depende de nosotros…

Pero man, si vos estás en esa pose,
y te comprás la del víctima,
cómo carajo hacemos para voltear el muro?
Si cuando saco un ladrillo, vos plantás dos…
Así la distancia se vuelve montañas de mierda,
y, en definitiva, en lugar de correr para el mismo lado,
sólo te estoy siguiendo…
y nunca nos vamos a encontrar…
Y si te das vuelta, ya está mal, ya juega el miedo…
(porque el miedo sabe estar en el medio
cuando uno de los dos no baja la guardia)

La vida es opción, oportunidad,
y elección, y decisión…
Que yo no comparta tus ideas, tus actos,
es lo mismo que vos no compartas los míos…
Pero, si yo defiendo que te respeten,
no me vengas a soplar el humo en la cara…
Porque entonces qué? Qué nos queda?

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