Los que ni SI, ni NO

El CRA, no es un Sindicato, es un Club sin sede, sin barrio, sin cuota de socio. Bienvenidos al mundo del Club de los Recitaleros de Afuera.

Hace unos meses fuimos al show de Green Day, pero no entramos. En cambio de eso conocimos a una tribu urbana muy particular que no se distingue por su estética sino más bien por su actitud: Los Recitaleros de Afuera van a casi todos los shows musicales que haya, pero no entran.

Se instalan cuando van llegando: los primeros tantean la zona, la caminan a modo de inspección. Tiran, en el mientras, una especie de mantra agradeciendo a las bandas soporte por existir, por su compromiso, porque gracias a ellas su trabajo no se ve solapado con el show. Aunque a veces nos pasó que la banda soporte nos gustaba mucho y entonces estábamos en problemas, pero son las reglas de juego… , confiesa Martín, que lleva tanto tiempo haciendo esto que su nombre se mezcla en las anécdotas de fundación; aunque ciertamente no fue de los primeros. Y agrega, además,  recitamos el mantra para grabar el nombre de las bandas… para escucharlas. Se lo merecen después de todo ¿no?

Gonzalo goza de un título fundacional, y a veces lo hace valer llegando sobre la hora, cuando otros miembros del grupo ya se encargaron de todo. Sobre todo de la selección del lugar, que es lo más importante…, me confesaría más tarde Gona, mientras ya estábamos disfrutando de esta manera tan particular del show.

Martín sigue en la búsqueda. Se oye de a ráfagas la música de Masacre. Cuando hay viento se pone más difícil todavía… pero es un lindo desafío… ¿viste?, o sea, al hecho de encontrar el lugar donde llegue bien el tubo. Loli me explicaría más tarde que llaman tubo al chorro de música completo: tenemos que buscarle que el viento no te lo flamee de acá para allá, tendés?

Me conduce hacia un terraplén, nos alejamos un tanto del bullicio de los seguridad que todo el tiempo gritan “entradas en la mano” “con la entradita en la mano”. Martin me mira y sacude la cabeza. Los odio a veces, pero bue, están laburando, ser garca es su laburo… capáz a ellos les gusta luis miguel o la cumbia y tienen que bancarse todo este jabón… andá a saber.

Subimos la explanada y vemos en el horizonte cómo asoman las luces del escenario. Cuando me doy cuenta, a nuestro alrededor hay dos chicos más. Martín me los presenta: Loli, con una cresta muy prolija y pinchuda, y Tony que se prende un porro al toque de darme un beso con abrazo. Por acá parece que se oye mejor, por lo menos se empieza a escuchar más nítida la voz.

¿Viste?, me dice Martin, No necesariamente tenés que estar más cerca para oír mejor. Es encontrar el lugar… Agarra el faso que le pasa Tony, y continúa, también está ésta movida eh… el lugar tiene que ser maconia smoking friendly, si no la música no te llega… es parte del ritual si querés. Me ve en la cara la expresión, y sabe qué estoy pensando. Se apresura a explicar. Nooo mágico, no confundas… fumar no es obligación entre nosotros… pero sí conseguir un lugar donde se pueda hacerlo.

Quedan en el aire las últimas exhalaciones de humo blanco cuando se nos suma Mooli, una chica hermosísima con un hachazo en el flequillo. Me sorprendo de su belleza y del extraño grupo que estamos formando todos tan distintos. La chica llega, saluda, y en la misma ráfaga le explica a Martin. Mat, ta bueno por allá pero el viento mueve mucho, este me parece el mejor… Lila me mandó mensaje que por allá es una mierda. Toma aire, y ya varios bajan las mochilas y se sientan tipo indio.

¿Es casualidad o se buscan apodos cortos a propósito? Mat: Empezó de casualidad, pero con el tiempo nos dimos cuenta que cuando colgamos es más breve de llamarse por apodos cortos. Si no, colgás trayendo el nombre y olvidás la idea.Me quedé pensando. Claramente aún no comprendía bien lo de “la idea” si lo que aquí los reunía era venir a disfrutar un show de música.

Alguien sacó mate, otro destapó cerveza. Había facturas del viernes de varias oficinas, y alguien mencionó un Tupper con empanadas para el bajón. La hora fue pasando y el grupo creciendo animosamente.

Aparte de Gona, al grupo se agregaron dos fundadores más: Cecé y Migo. Lamenté que todos ellos llegaran tan sobre la hora. Sentí que la nota se me esfumaba entre los acordes de BJ arrancando el show. Casi lo odié por su puntualidad para empezar a tocar. Mat me notó tenso por ello, y me estiró un nuevo faso. Tranquilo man, esto no es lo que esperás.

¿Qué esperaba yo? No sé, imaginaba algo así como un grupo de buenos amigos que no entran a un recital y se juntan a escucharlo desde afuera, todos tirados en el pasto cada uno en su mundo y disfrutando de la música. Eso le dije a Mat y él se rió. En esencia es así, pero no tan así. Cecé intervino: Mirá, acá la onda es un poco otra.

Se escuchaba a BJ arengar a la gente. Me vibró el pecho de oír al público estallar en alaridos. Nunca me había pasado que un show me agarrara fuera del estadio. Bombas de estruendo. ¿Sabías que el Gobierno de la Ciudad les prohibió los fuegos artificiales? ¿Un bajón sabés? Se verían lindos desde acá ¿no? Me dice Migo. La onda acá es aliviarse del público espeso, y de la estupidez de tener que concentrarse en el show que estás viendo porque lo pagaste… o sea, nosotros nos juntamos y le ponemos música de fondo… le ponemos por caso a Green Day tocando ahí mientras nosotros estamos acá, en la nuestra. Sigue Cecé, tras el comentario de Migo.

Veo que no le prestan mucha atención al show igual, Opiné.

Claro, bah, en realidad algunos sí, fijate el Ñopa si no, que está tirado ahí desde hace una hora… otros preferimos que actúe de música funcional a nuestro encuentro… en general nos vemos sólo en estos eventos … nos comunicamos, por supuesto, por efe be o mail común, para ponernos de acuerdo… pero acá es donde nos vemos las caras…

¿Siempre son los mismos?

Noooo, el grupo va mutando … siempre pasa que se nos suman algunos que quedaron afuera porque no pegaron reventa barata o la guardia estaba ortiva, y se copan con la idea y poray siguen… acá somos bastante comunitarios, está todo bien siempre…

¿Y qué hacen?

Esto hacemos: nos colgamos a charlar y que salga lo que salga, lo que pinte… algunos se van a caminar por la plaza o a dar vueltas, otros hablamos de mil cosas, hasta escribimos o nos ponemos a filmarnos para después colgarlo –en la redes–, y seguirla mamando… eso sí, no pelamos guitarras ni otra cosa musical porque esto no es fogón, la idea siempre es que se escuche el show de fondo… sino es como ir a Plaza Francia, y esa no es la idea…

¿No extrañan estar adentro?

Si, a veces sí, yo que sé… si el reci te llama mucho, intentás entrar o te comprás la entrada antes y chau…  porque hagamos esta movida no quiere decir que no disfrutemos de un recital al palo…

Esto surgió como alternativa, porque cuando éramos pendejos y nos juntábamos en la plaza ni se nos pasaba por la cabeza que Los Rolling Stones estuvieran tocando ahí a la vuelta y vos piolón con un vinito… siempre soñábamos con los recitales a kilómetros de distancia… y hoy, que poray  estamos más cerca pero se nos complica pagar una entrada, le vemos la mejor a disfrutarlo de este modo… Gona lo dice todo con ese acento inconfundible del interior, que explica porqué habla de kilómetros de distancia. Y agrega. Esto se volvió como una práctica de culto viste… mirá, si hasta salimos en los diarios…

Así nos pasamos las tres horas de show entre charlas, intermitentes en stops para escuchar algún tema en especial. Ya caminando de vuelta, adelantados al malón de gente que ya empieza a salir, les tiro las últimas preguntas que se me atoran en la garganta.

¿Y acá, con las bandas locales, hacen lo mismo? ¿O sólo con los recitales de afuera?

Mmm, a veces sí y otras no… la realidad es que las entradas locales son mucho más económicas que las de afuera, y se nos hace más fácil. Explica Gona. Y Cecé agrega: aunque si pinta lo vemos de afuera igual… depende, porque la mayoría de los de acá no toca en estadios sino en lugares cerrados, y de afuera no se escucha una goma…

Y cuando son en el interior, ¿se mueven hasta allá? Por ejemplo el Indio decide no tocar acá cerca y lo hace en Tandil o Salta.

Ahhh, a ese vamos de una, carpa al hombro y listo… pero ese reci es especial, es como la oda a nuestro culto porque el Indio toca en un campo abierto… ahí vamos y pagamos la entrada, y nos tiramos en el césped a disfrutar, y al que le pinta se mete al pogo y vuelve, como sea… de cualquier modo entramos a ver al Indio, porque es distinto… el Indio es el Indio, él es el culto, el culto de cultos… no hay con qué darle. Remata Gona, con un ánimo claramente ricotero. Y Migo dice sus únicas palabras, discrepando un poco: igual, nunca falta el que se queda de lejos, haciendo el fueguito para el asado… porque a alguno no le cabe la música del Indio, pero sí la onda…

Sigo con ellos, mientras algunos se van separando del grupo corriendo a colgarse de algún bondi. Otros prefieren caminar un poco y prolongar el encuentro. Algunos discuten del show, de recitales pasados y de los que vendrán. Discrepan, no sólo en opiniones, sino también en aspectos; pero la pasan bien, porque les cabe la onda.

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