pegoteaDito

No voy a negarlo, soñé toda la noche con esta situación. La premeditación suele hacer mella en los nervios y en la imaginación. Terminás anticipando miles de posibilidades antes de acostarte, mientras planchás la camisa; y cuando te acostás a dormir la cabeza sigue pensando. Y mi cabeza siguió pensando.
Por la noche mi vieja estaba viendo a tinelli. Yo escuchaba el murmullo, como un eco frío y atemporal. Intenté, por lo menos eso, desalojar todo el malhumor de la jornada de estudio exhaustivo; pero había fracasado.
En muchos meses, volvía a tocar los zapatos con algo de pomada. Los lustré y los puse ordenaditos, uno al lado del otro. Son más lindos así, cuando están ordenaditos. Pude imaginármelos puestos, incluso sobre una torta de casamiento. Qué lindos!. Me sentí una madre que peina con gomina a su hijito para el primer día de escuela y se lo imagina así, todo pegoteadito recibiendo los besos de toda la fila de maestras también pegoteaditas que esperan para darle la bienvenida.
Después fue el turno del traje. Mamá estaba con dolores de rodilla, así que tuve que abocarme a la digna tarea de examinarlo en busca de manchas. Trapito apenas húmedo, con el dedito así envuelto, limpié las poquitas manchitas que tenía. Eran de humedad creo que dijo mi vieja, aunque lo dijo como espantando una mosca hincha pelotas.
Cuando empecé con la camisa ya tenía en mente varias preguntas con sus respuestas. Bah, tenía unas diez preguntas, y estaba evaluando unas 5 respuestas para cada una de ellas. Pensaba a la vez en cómo me iba a peinar, en cómo poner las manos, en si era mejor sacarme el saco que dejármelo puesto, y si me lo sacaba y arremangaba la camisa?; no, muy informal. Me concentré con la plancha, no fuera cosa que la cagara con la única camisa aceptable para esta ocasión. En la tele ahora estaba Fantino refregándose las manos porque iba a presentar un camión de hembras que yo ni iba a poder ver por el rabillo del ojo.
La elección de la corbata fue todo un tema. Primero tuve que dar con aquellas que tenían nudo, y encima que estuviera bien hecho. Mi viejo estaba de viaje y yo nunca aprendí a hacer el maldito nudo de la corbata. Pasado el primer filtro tuve en mis manos unas 5 corbatas. Deseché de plano la roja y la azul francés. Me detuve un instante en la naranja, jugué con la gracia de que parecería un conejo con la zanahoria colgando al cuello; y también la descarté. Quedaron dos muy sobrias, mañana con todo puesto elegía.
Para esta altura las preguntas ascendían a 25 más o menos, y las respuestas, puf. Para colmo se me había dado por imaginar al interlocutor: si era copado, mal tipo, o hijo de puta, o una mina que se partía y encima piola, o una mina bien pero bien hija de puta.
Claro, como para que mi cabeza descansara cuando la apoyara en la almohada, si le estaba dando más trabajo que la mierda.
Colgué todo en la percha. Colgué la percha en uno de los pendorchos del ropero, para que la ropa estuviera aireada. Había quedado como un muñeco firme que me miraría toda la noche. Lo bueno era que no tenía cabeza ni ojos. Lo malo era que al día siguiente yo estaría dentro de ese atuendo, yo sería ese muñeco.

Dormí para el orto.
Soñé que me pasaba de todo. Desde que me cagaba un pájaro antes de llegar a la reunión, hasta que tosía una flema justo cuando el tipo o la mina se sentaban delante mío y me preguntaban alguna pelotudez. Imaginé que llegaba tarde porque perdía el bondi unas mil veces, ese fue el record creo. La de la caída o la tirada del café le siguieron en el ranking de pesadillas. Con decir que hasta soñé que estando en camino, en el bondi, un borracho vomitaba sobre mis piernas arruinándome todo el trabajo.
Como suele ser lo normal, faltando 5 minutos para que sonara el despertador me dormí profundamente. Con esfuerzo y desesperación me levanté. Lo primero que hice fue comprobar que el muñeco seguía de guardia ahí colgado del ropero. Después la ducha, los dientes, nada de desayuno. No mamá, no, tengo el estómago prensado.
Arriba Argentinos de fondo. Pantalón, con cuidado para no arrugarlo. Igual con la camisa. Los zapatos, tan lindos e impolutos ellos. La corbata. Gris a rayas o negra con ese efecto bizarro? Gris a rayas. Casi perfecto. El pelo antes del saco, debería haber sido también antes de la corbata pero bue. Ahora sí, el saco. Bonelli anuncia el “lo que usted tiene que saber antes de salir de casa” de las siete y media. Mamá nunca va a desistir con el noticiero de la mañana. Nunca.

No podía ser de otra manera. El bondi amaneció en la esquina y ya se sentía el olor a mucha gente. Frenó de pedo, con esa buena intención que a veces tienen los bondis de hacerte un lugarcito así no llegás tarde vos, que tenés esa carita de cachorro abandonado.
Subí como pude. Le pasé las monedas a la deportista que en este momento hacia contorsionismo. Ella se las pasó a un tipo cara de orto. Cara de orto se las dio a un cartero violeta que se las entregó a la pendeja de pelo violeta, vaya casualidad!; y miss violeta se las mandó al buche a la máquina. Todo eso para llegar a pagar el boleto. Estaba condenado, empezaba a rezar porque no se arrugara tanto tanto el traje.
Después vino el tema del subte. Por suerte no salió con demora, pero de movida nomás nos prensamos ahí en Carabobo. Es como cuando en la largada de los fórmula 1 hace trompo el segundo o tercero y van a parar todos a la mierda. Así de apretados largamos hasta Plaza de Mayo. Me cagué de calor. Pude sentir el café con leche de un plomero en mi estómago. También pude reconocer el olor a billcream de un viejo parecido a Neustadt.
Al bajar en Plaza de Mayo tuve que hacer un verdadero esfuerzo para despegarme el saco y la camisa de la espalda empapada. Ni quise mirarme los zapatos tan impecables al salir, y ahora todos pisados pobrecitos.
Al menos la hora estaba bien. No tuve que correr hasta el trabajo.

Cuando llegué me enteré que la reunión la habían pasado para el mediodía. Si hubiera sabido salía media hora más tarde, me dije. Mal humor, por supuesto, pero al menos se me secaría la camisa.
Al rato pude interiorizarme un poco más y saber que la reunión no era conmigo solo, que otros participarían. Sopesé las opciones, podía ser bueno, podía ser malo. Falta que me preguntaran algo y no lo supiera contestar, y el de al lado como buen garca lo contestara de pé a pá. Me ganó el pánico. Y otra vez aparecieron las preguntas, las respuestas, si sería ella o él. Podría contestar? No podría? Ensayé mentalmente el saludo. Ensayé en el escritorio la forma de sentarme. Sentí desesperación.
Qué mierda.
Llegó la hora. Cinco minutos antes fui al baño y me acomodé todo. El pelo bien, la camisa bien, la corbata bien, el saco bien. Impecable, impoluto, intachable, armonioso, y más sinónimos que me tiró el Word.

Salimos para el lugar de encuentro. Éramos cuatro al final: el gerente del proyecto, una chica y un chico que iban a hacer no sé qué cosa en el proyecto, y yo que iba a hacer algo de la parte de sistemas del mismo proyecto. Era como una especie de presentación. Como cuando presentan un nuevo DT en un club grande y tiene que mostrar a sus colaboradores.
Entramos en el edificio al estilo todos menos bruce willis bajando del transbordador después de haber salvado al mundo con un taladro gigante. Miento si niego que inflé el pecho. Casi hasta me pongo a dar saltitos de precalentamiento, previa entrada a la cancha. Estaba listo, vaya si estaba listo!. Ya nada me importaba. Las cartas sobre la mesa, la suerte estaba echada.

Entramos a una sala.
Entró un tipo. Normal. Apretón de mano a los caballeros, beso a la dama. Nos sentamos casi en círculo. Nos relajamos un poco. Nos miró a todos, dijo algunas frases como de libreto, las de siempre. Tenía acento centroamericano. Colombiano, capáz venezolano.
Después de la introducción estudió un instante los currículos. Calculo que mentalmente se aseguraba quién era quién. Levantó la vista y dirigió su atención hacia mí. Abrió la boca para decir algo.
Esta es la mía!, pensé. Era mi oportunidad de lucirme. Me había elegido a mí para empezar la charla. Nada más y nada menos que a mí!. Habrían sido los zapatos?
El tipo me habló directamente.
-hernán si?…-
Hice un gesto de superado, confirmando la pregunta.
–ok… mira… como tu eres de sihstemas, y ió no sé nada de sihstemas… no te voy a preguntar nada… discúlpame…–
Tragué saliva. –está bien, no hay problema… –
Y me fuí desinflando de a poquito de a poquito.

nine inch nails – every day is exactly the same

I believe I can see the future
Cause I repeat the same routine
I think I used to have a purpose
But then again
That might have been a dream
I think I used to have a voice
Now I never make a sound
I just do what I’ve been told
I really don’t want them to come around

Oh, no

[Chorus:]
Every day is exactly the same
Every day is exactly the same
There is no love here and there is no pain
Every day is exactly the same

I can feel their eyes are watching
In case I lose myself again
Sometimes I think I’m happy here
Sometimes, yet I still pretend
I can’t remember how this got started
But I can tell you exactly how it will end

[Chorus]

I’m writing on a little piece of paper
I’m hoping someday you might find
Well I’ll hide it behind something
They won’t look behind
I’m still inside here
A little bit comes bleeding through
I wish this could have been any other way
But I just don’t know, I don’t know what else I can do

[Chorus x2]

two faces del díadía

hoy me levanté decididamente al segundo sonar de la alarma… era temprano, más que de costumbre… bajo al baño a pegarme una ducha y tildo el interruptor para entrar iluminado…
nada… tildo otra vez… nada…
miro a mi alrededor y descubro que no hay lucecitas de colores avisando de la vívida energía en el dvd, el tele, la compu, el módem, el teléfono… todo sumido en un fría y húmeda oscuridad…
«no hay luz» le grité a la pendeja… e inmediatamente abrí la canilla de agua caliente para bañarme como pudiera… elucubrando opciones acerca del motivo del corte… anoche tuvimos un percance con un caño tapado en el lavadero y salió agua por todos lados, tal vez se tratara del enchufe de allí en cortocircuito… medito sobre ello, pero entiendo que en ese caso me habría despertado un incendio o al menos una explosión…
bañándome (prueben hacerlo sin luz, es como coger sin luz, no te ves el pito y pensás que lo tenés más grande), escucho que la pendeja me grita una conclusión «no te voy a poder planchar la camisa»… «bue, no hay problema», le respondo… y pienso para mí mismo «mejor, no me tengo que poner zapatos; casual thursday”…
más tarde descubrí que la vecindad entera estaba sin luz… todavía más tarde nos encontramos con los de edesur rompiendo la vereda por enésima vez para arreglar el problema… la puerta a la calle es como una herida abierta que nunca sana, estoy llegando a creer que se trata de un pasaje a otra dimensión o algo así… no me extrañaría un día de éstos encontrarme con el nerviosito de lost…
lo demás es cosa de todos los días… llego 9 y 20 al subte, contento porque igual para mí era temprano… bajando la escalera pude divisar el amontonamiento y el ya clásico «Línea A con demora»…
espero un buen rato… pasa un tren hasta las pelotas… pasa ráudamente, como una pincelada desesperada, seguro que dentro iban leinho o dito… al siguiente, 9 y 35 maso, (entiéndase “más o menos”), pude hacer el esfuerzo, encontrar un hueco y subir…
la humedad y el tumulto fraternal me hacían transpirar como es habitual… iba con la automática cara de vaca mutilada viendo el paisaje de paredones ocultos, cuando caí en la cuenta de que para qué me iba a amargar… me sonreí… aunque igual me reprimí un poco, porque una sonrisa en medio de un subte apestado de gente yendo a laburar y demorada es como una bomba a punto de detonar… tampoco quería que esto terminara bien para la mierda… y tampoco quería que alguna señora cara de orto me dirigiera sus misiles ortísticos porque yo estaba con cara de contento en la panacea de la mala onda…
le puse onda, escuché un disco de mad season que bastante bajonero era pero igual… me dije racounters?, y debería haberme hecho caso, pero igual… pensé en nombrarle esta banda a cope, fede, y dt; seguramente ellos la van a disfrutar…
bajé del subte y enfilé para el lado del cabildo, a recorrer las cuadras que me faltaban hasta la oficina, esquivando el mar de gente… en el camino pensé en contarles esto, de esta misma manera, para que se entienda que al final todas estas chotadas igual no deberían cagarme el humor… y no lo hicieron… y de paso, gracias al corte de luz, hasta se me ocurrió un cuento que ahora, después de estas líneas, voy a intentar escribir… se trata de una linda idea, disparada por el hecho de levantarme y estar sin luz… buena onda no?…
pensaba en ello cuando miro al piso y me encuentro con un billete de 50 pesos… lo levanto y me doy vuelta para dárselo al dueño que tal vez sería el hombre de saco gris claro que ahora se iba con paso loco a una distancia de 15 o 20 metros… dudé, no supe qué hacer… tal vez el dinero no fuera de él… no supe… no supe… hasta que me cruzo con la cara de un pibe que expectante observaba mi actitud… y el chaval me mira y afirma, con una mezcla de hombros subidos, queriendo decir «y bue, que se joda… qué le vas a hacer?”…
el pibe siguió su camino, tranquilo seguramente porque me había ayudado a salir del escollo moral… yo seguí mi camino titubeando si darle al chaval la mitad del valor… pero ya el momento se había esfumado…
los 50 pesos están arriba de mi escritorio…
tengo en la cabeza una interesante idea para un cuento…
este texto también me ha gustado, creo…
y pensar que el día empezó con la luz cortada…

los caballeros de la quema – la noche que me echaste

La noche que me echaste caminé dos horas dando pena por ahí
con un tractor en la garganta, pateando latitas,
más solo que un chihuahua
¿por qué siempre termina así?,
¿por qué mordemos lo que nos acaricia?
Me metí en un bar. Encontré gente.
Busqué amigos, tomé una ginebra sin hielo.
Un estúpido de dientes bien peinados preguntó por vos
La noche que me echaste me rompiste como un diario de ayer…
La banda tocaba buenos blues bastante mal
y yo desafinado como un piano de segunda guerra.
¿por qué se termina así?
amores que se ahogan en vasitos de veneno
«no sé que decir. No tengo palabras…»
Que lástima. Alguna vez fuimos hermosos.
¿Así que el viaje era esto?,
¿Así que hay que desearse suerte?
La noche que me echaste…
Se me acercó una morocha, «estás triste pero lindo»
pensé en decirle OK, «¿querés ser mi lexotanil?
vamos a coger hasta que duela,
hasta que caigan a cachos
una a una las lágrimas,
pero sería un error…
lágrimas correctas en el culo equivocado otra vez.
Enfermedad otra vez.
La noche que me echaste…
Mangueé otra ginebra. Me metí en el baño,
mi cabeza ya era una procesión vikinga.
Algunos siguen saludando simpáticos,
«los escuché en la radio»
le dije a un amigo: «socorro, no llego ni al bondi,
sacame de acá»
me metió en un auto. Y después en mi cama.
El techo que gira y las luces se caen.
La noche que me echaste…
Después de vomitar se hizo de día.
Escondí el despertador.
Me lavé la boca. Me espié en el espejo.
Todavía quedaba algo…
sonreí por primera vez,
«¿maricón que vas a ser?, ¿un tango con patas?
Descolgué el teléfono.
Antes de morirme escuché a Zappa que cantaba:
«los corazones rotos son para los imbéciles…»
Seguro tiene razón.

Canción: La noche que me echaste
Compositor: Los Caballeros de la Quema
Disco: Manos Vacías

sepia sepiaria

Ver todo en sepia acaso será el anticipo de un futuro más o menos cercano? Todo debajo de la tierra adquiere ese tinte amarronado, aviejado… el calor transpirado del gordo que está chamuyando a la pendeja se me pega en la manga de la remera… ya puedo sentir el olor a cebolla seguirme hasta entrada la tarde en que logre deshacerme de mi atuendo de lunes oficinista… el olor a mezcla de malos alientos también estará, nunca faltará…

Maldigo que en un arrebato de buena política se hayan agregado por fin dos nuevas estaciones… comprendo entre lamentos que soy una especie de gata flora, pero es que parece ley que las cosas buenas nunca lo sean del todo porque siempre falta ese toque para que sean completas… primer lunes del año y viajar se hace imposible porque la masa de gente hace insoportable hasta el aire que se respira… por suerte los próximos días de la semana seguirá haciendo calor… por suerte para los que están de vacaciones… y pensar que yo lo estuve hasta hace menos de 24 horas…

Alguien atropella los alfajores que traigo a modo de presente para mis pobres compañeros, que sufrían la luz de los tubos fluorescentes mientras yo me ponía pantalla solar factor 40 para no sufrir la luz del sol de las 4 de la tarde… dónde se está mejor empiezo a preguntarme?… en la playa, o en la oficina?… en el subte, o en un Bondi?… durmiendo en casa, o escribiendo esto porque no tengo nada que hacer?…

Mis esperanzas de que la gran ciudad estuviera acogedoramente desierta se esfumaron apenas observé que había caras pegadas como moscas a las puertas del tren, que partía antes de poder siquiera pisar el anden… el color sepia venía desde arriba, gracias a mis nuevos lentes de sol, pero aquí empezaba a acentuarse… y aquí mis esperanzas saltaron de un lado a otro… será este el año en que pueda revelarme contra los husos y horarios?… lograré aplastar mis compromisos de por vida con apabullantes billetes frescos salidos de la caja de pandora?… jeje, me río de mí mismo; hace tan solo 5 días brindaba agradeciendo mis condenas asumidas en el año anterior… al fin de cuentas, parece que la vida son todos problemas, y uno está desesperado por creárselos… metas, como aprendimos a llamarlas…

Pero estoy contento… algo me dice que el 2010 está más cerca, tal vez la estadística simple de que 2009 está más cerca de 2010 que 2008… pura matemática… y que todo esté sepia me hace pensar que poray sí… poray estoy empezando a ver todo a tono de fotos viejas, de pasado… quizá estoy despidiéndome de estas circunstancias que encontré por el camino; como me despedí del 28 cuando por fin me mudé a una zona por la que no tiene recorrido…

Quién puede negarme que todo pueda ser?… hace unos días leí un texto de Cortázar sobre los subtes, y ya me daba nostalgia pensar que alguna vez podría dejar de viajar en el “A”; el mismo en el que viajaba el bestiario que escribió ese textazo que tenía mi atención… pero no es mejor que las cosas desaparezcan para poder extrañarlas?… o mejor aún: que transitarlas sea más esporádico y sin la obligación de un destino que la mayoría de las veces uno odia… a la vuelta de mi casa cortázar se juntaba con amigos a charlar, leer, escribir, boludear… vaya! todo puede ser no?…

Quién puede negarme que en 100 años alguien se encuentre con este texto y diga “puta, mirá, era un pibe nomás cuando supo que ese año dejaría de andar en subte a horarios apestosos”?

Me bajo en una estación porque parece ser que, como es habitual, soy el pibe de la puerta… miro a ambos lados como un patovica del inframundo, hasta pongo cara de malo y hago mueca con lentes dorados… cuando espero el arrebato de los que seguramente pujan por salir, caigo en la cuenta de que nadie deseaba bajar en esta estación… el tren seguiría embarazado… caigo en la cuenta también de que me siento un pelotudo… soy un pelotudo… es lunes, 5 de enero, el primer lunes del año… vaya! son casi las 10 de la mañana del primer lunes del año… debería crear una cadena de mensajes diciendo “que tengas un feliz primer lunes del año y bla bla bla…”, con mi celular…

Consulto el reloj y mis neuronas se desinflan aún más… antes, llegar tarde tenía doble beneficio: llegaba tarde y viajaba un poco más cómodo… ahora pienso seriamente en cambiar mi hábito e intentar partir alrededor de las 8 45 hacia el trabajo… no termina el tema de poison que estoy escuchando pero ya sé que no va a funcionar… podría intentarlo, pero las fuerzas extrañas que mueven mis estropeados músculos no entienden ese tipo de conclusiones… de paso aparecen otra vez las cuestiones laborales que dejé pendientes… ya se me cagó el día… encima miro a mi alrededor y la mayoría muestra el semblante de estar padeciendo los mismos males… no sería más placentero ir a trabajar si la movilidad fuera al menos aceptable?…

“No te amargues” me compadece un titular del diario del pueblo… le presto atención y entiendo que me ofrece la opción de comprarme el primer cero kilómetro… saco cuentas, saco de acá y pongo allá, pienso, repienso… no puedo… capaz que puedo… pero no, tengo otras cosas que pagar… chau cero kilómetro… además, para qué un auto si andar por la calle en uno es más peligroso que andar en bicicleta?… saco cuentas de nuevo, y me pregunto, no era que aumentar el parque automotor haría colapsar la ciudad?… bah, estoy viajando como una vaca; la ciudad ya está colapsada… a quién le importa que haya más coches en la calle?… calculo que al que los vende, o al que cobra los peajes… o al que le importa tres soretes cómo viajemos, cuánto tardemos, pero le importe mucho que esto explote… me viene a la mente la imagen de los pollos en
jaulados y viajando unos sobre otros al matadero…

Mañana vuelvo al bondi, me convenzo… por más que viva más cerca del laburo seguro tardaré lo mismo que antes… no hay regla de tres simples ni estadística que valga… dónde está la mano negra en todo esto?… miro mis manos en acto reflejo y compruebo con alivio que tengo las manos del color natural, pero…

pero…

bajo mis uñas observo que algo oscuro se refugia…

 

 

Para mi suerte extirpo mis molestias en algunas palabras, y ya el efecto de haberlo expresado me hace sentir mejor… es como cuando la alergia comienza a remitir… yo sé que la alergia estará siempre allí, pero con conciencia muchas veces logro evitarla… y evitarla se convierte en hábito y hasta llego a olvidarme de ella… hasta que nuevamente se vuelve una amenaza… será que debo enfrentarla?… será, definitivamente… será, es, como este año que hoy ya cuenta otro lunes y sigue avanzando sin percatarse… será bueno, mientras busque la forma será bueno… mientras no me resigne será bueno… todos los años son buenos, que va!, si todavía hay chance es porque será bueno…

 

 

(re)veladora Ausencia

Realmente amarte me hace creer.
Realmente amarte me hace ser.
Extrañar tus brazos al compás de mi cuerpo
realmente me hace ver,
que sin ti los días duermen
y sus horas son eternas…
que el sol quema la carne,
y reflota las penas…
que sin ti seré un zombi
con tu nombre a boca abierta.

Realmente amarte me hace ir
más aliviado por el camino.
Realmente amarte me hace venir
a tu encuentro hasta el fin.
Sentirte lejos, y extrañar tus atropellos,
realmente me hace ver
que sin ti muero de sed…
y la sed me exaspera…
que no poder ver tu imagen sería
la más triste ceguera…
que sin ti amor sería nada
mi lucha en cualquier guerra.

Sabes ciertamente
que la noche te detesta,
pues tu alma brilla más
que sus mil estrellas.
Sabes ciertamente
que teniendo tanta ausencia,
esperando con paciencia
tu regreso, tu amor,
tu belleza…
será para mí siempre, siempre,
la mejor recompensa…
tenerte aquí…
tan fresca.

este poema fue escrito hace 5 años… afortunadamente hoy puedo seguir escribiéndole a la misma persona…

Río?

Vi que los colores se amontonaban

entre las piedras y tu agua…

Vi muchos rodados

asomarse donde sirven de nada.



Me dolió saber que muchos te ignoran…

que no hay valientes si no hay enemigo…

que no hay embanderados

si no se defiende contra alguien…

que no hay protectores

si no hay quien reclame otra justicia.


Me rodeó toda esa miseria.

Me rodó el llanto de la impotencia.

Mis manos llegan a temblar

de ver el daño infinito.

Mis pies ya no pisan piedras

desenvueltas de fango del futuro…

Dios, no quisiera pedírtelo,

pero qué menos nos merecemos?


Vi a tus hijos flotar sin vida…

tu verde yacer con el peso blanco.

Vi que mis fotos ya no son como antes…

que mis recuerdos se desvanecían

en postales pobladas

de insolentes humanidades.

Ojalá perdiera mi vista…


Habría querido cantarte alegría,

darte de vuelta tanto que recibo.

Y en cambio me abrazo a tu cajón

que cada día más rápido

pierde hasta su olor a madera…

Dios, no quisiera pedírtelo,

pero qué menos nos merecemos?

en las fotos: Dt disfrutando del río Arrecifes y yo lo mismo…

porqué muchos de los demás no pueden limitarse sólo a eso en lugar de destruirlo?


(au)sentires

Cuál es el lugar que habita mi estado?

Ni siquiera el camino, tan crudo y burdo, se abre a mis ojos.

Las luces te dicen que estás acompañado,

y sin embargo esta soledad es cada día más solitaria.

Cuál es el rumbo para no desmayar

de un golpe todo el castillo?

No veo más que puertas de pomos de bronce,

y mis ganas se esfuman entre promesas

y pelotazos a la nada…

Se cae el mundo a mi cabeza, y siento que se desliza

sigiloso, hambriento, decepcionado, lastimado,

llorando mi indiferencia, quebrado por mi ausencia.

Dónde está esa euforia que doblega a la tristeza?

Dónde va? Dónde termina esto que nunca empieza?

el sueño caidor

Sin querer desperté, huyendo de las sombras de aquel sueño que acababa con mis ganas de viajar tan pronto aparecía. Nunca lo recordé bien, pero aún hoy creo que las imágenes que contenía debían ser reales, realmente sacadas de alguna realidad paralela, no sé… alguna otra dimensión quizás.
Solo sé que, caída mi mente en el sopor del inmenso campo inconsciente, al instante chocaban contra mí ésas imágenes. Cada vez que deseo relacionar, o, mejor dicho, rememorar con coherencia el sueño en cuestión, solo me queda una cosa en limpio: llega a mí la melodía de un viejo tema de U2 llamado Mysterious Ways. Es como si el video, producción estrafalaria por aquellos tiempos, tuviera una relación directa con la verdadera consistencia del breve e infinito suceso que atormentaba mis descansos. Las imágenes alargadas y flácidas de los personajes, los colores que pintaban el escenario, incluso la música, (sí, la música más que nada), se asemejaban al cruel espejismo. Tal vez, en algún punto de mi vida aquel video de Rock habría clavado una llaga eterna en mi subconsciente. Solo concibo al respecto que el corto en cuestión lo he visto un par de veces en mi vida, aunque sí debo reconocer que el tema he de haberlo escuchado cientos de veces. Por una época fui poseído por la fiebre que a cualquiera le agarra por escuchar algún tema una y otra vez hasta que lo desecha y se olvida de él.
Esto último que argumento me hizo pensar en una especie de castigo de parte de la música, como si este sueño fuera a mostrarme que no debo olvidar aquello que en cierto lapso de tiempo acompañó mis días. Como alguna vez dije, siempre consideré a la música como algo con vida, por ello no le vi nada descabellado a aquella hipótesis. Aunque finalmente la deseché porque amo los sonidos encadenados… y creo que amor se corresponde con amor, sea del calibre que sea.
Pero eso no es lo que quiero decir, sólo quiero manifestar o ejemplificar cómo eran similarmente estas imágenes. Bah, en realidad lo son y lo seguirán siendo hasta mi muerte, si es que existe alguna clase de muerte.
Desperté sudando mares tras caer por aquel infinito edificio de incontables ventanas, tal vez miles, millones, no sé… solo recuerdo que en cada una de ellas hay caras. Caras mudas, de ojos extremadamente abiertos que miran fijo mi caída, en una especie de atenta espera a que mi cuerpo estalle contra una ventana o finalmente deje un hueco en el pavimento. Digo pavimento por no decir la tierra, el agua, lo que sea, ya que jamás pude ver hacia dónde caía mi apelmazado cuerpo. Siempre atrajeron más mi atención las caras que me miraban caer. Muchas de ellas me son indiferentes, otras me son conocidas, algunas demasiado. Pero no es eso lo que me atormenta, sino la horrible expresión que tienen: una mezcla de odio escondiendo venganza, rencor, mezclados con el profundo sentimiento de aquél que habiendo bajado la palanca que le da energía a otra vida de pronto se ve embargado por el dolor y la pesadumbre del lamento culposo. Me miran desde su cómoda posición detrás de los vidrios pulcramente limpios. Y mientras caigo, siempre se me ocurre lo mismo: creo que ellos están sufriendo más que yo.
El resto, el antes de la caída, es lo que me cuesta rearmar o recordar. Es una vorágine de fotografías, como abrir el cajón de mi madre y ver todas las fotos de mi vida esparcidas por todos lados sin coherencia temporal, es ver a miles de tipos parecidos a mí pero que tienen otras edades y nada que ver conmigo… tipos ajenos a mí.
No sé si a alguien le pasa, pero a mí cada vez que intento recordar algo me suena a película vista, no a algo que me pertenezca, no a algo de lo que yo deba encargarme. Tal vez por ello es que nunca me ha costado ventilar mis recuerdos. Puede que suene estúpido pero así son mis recuerdos: un libro del que solo yo tengo una copia pero que no escribí yo, o si fui yo se trata pura y burda ficción. Ojo, nunca he mentido acerca de mi pasado, pero es que así lo veo, como una ficción.
Así es que tal vez sean mis recuerdos los que me atormentan quejándose de quedar huérfanos, enojados conmigo por haberlos abandonado cuando pasaban a esa vida de aparezco cuando quiero y divierto o lastimo, pero al fin para algo existo. Tal vez algún día pueda hablar con ellos y preguntarles si este tormento de mis noches era su provocación, su reclamo.
Y despierto empapado en sudor, agitado, huyendo al último golpe contra lo que sea que se halle esperando abajo. Toda la agitación, todo ese maremoto de angustia, es el único recuerdo que llevo siempre presente. Es el único recuerdo que tengo desde hace mucho y que viene a mí como sumándose al igual que los contadores de una página web donde se suman los visitantes (en este caso siempre el mismo). Se suma cada noche a una enorme piedra del mismo recuerdo que pareciera apoyarse sobre mí cada vez que caigo desde aquella traslúcida terraza del edificio del sol. Es el incremento de la intensidad lo que me duele con este maldito sueño.
Pienso, que llegará el día en que la piedra del recuerdo sea tan pesada que me hunda en el inesperado suelo sin haber visto tan solo una cara en las ventanas, tan veloz como un borrón será mi caída. Y allí, cuando mi tripas decoren el terreno, vendrán a ver mis entrañas todas las caras que me vieron caer durante tantos años, siglos…, milenios? Y llorarán o reirán, Dios sabe qué harán al verme allí destrozado.
Tal vez, al quedar estampillado contra lo que sea, quede hecho… una foto.

Nota: Este texto fue escrito hace varios más de 5 años…
no sé precisar la fecha…

En cuanto al sueño, calculo que de todas las cosas contra las que he chocado alguna hizo romper el estigma.
O tal vez sólo me haya dado un respiro para retornar con más fuerza algún día…

Lo cierto es que aún hoy a veces caigo al vacío, y si no, busco hacerlo…
quién no ha caído alguna vez?

vicio será?

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