por la ventana colonia va y viene… como el buquebus…
y yo siempre acá mirando, amparado del ataque del frío…
que suerte no?
Literatura Expuesta
por la ventana colonia va y viene… como el buquebus…
y yo siempre acá mirando, amparado del ataque del frío…
que suerte no?
No voy a negarlo, soñé toda la noche con esta situación. La premeditación suele hacer mella en los nervios y en la imaginación. Terminás anticipando miles de posibilidades antes de acostarte, mientras planchás la camisa; y cuando te acostás a dormir la cabeza sigue pensando. Y mi cabeza siguió pensando.
Por la noche mi vieja estaba viendo a tinelli. Yo escuchaba el murmullo, como un eco frío y atemporal. Intenté, por lo menos eso, desalojar todo el malhumor de la jornada de estudio exhaustivo; pero había fracasado.
En muchos meses, volvía a tocar los zapatos con algo de pomada. Los lustré y los puse ordenaditos, uno al lado del otro. Son más lindos así, cuando están ordenaditos. Pude imaginármelos puestos, incluso sobre una torta de casamiento. Qué lindos!. Me sentí una madre que peina con gomina a su hijito para el primer día de escuela y se lo imagina así, todo pegoteadito recibiendo los besos de toda la fila de maestras también pegoteaditas que esperan para darle la bienvenida.
Después fue el turno del traje. Mamá estaba con dolores de rodilla, así que tuve que abocarme a la digna tarea de examinarlo en busca de manchas. Trapito apenas húmedo, con el dedito así envuelto, limpié las poquitas manchitas que tenía. Eran de humedad creo que dijo mi vieja, aunque lo dijo como espantando una mosca hincha pelotas.
Cuando empecé con la camisa ya tenía en mente varias preguntas con sus respuestas. Bah, tenía unas diez preguntas, y estaba evaluando unas 5 respuestas para cada una de ellas. Pensaba a la vez en cómo me iba a peinar, en cómo poner las manos, en si era mejor sacarme el saco que dejármelo puesto, y si me lo sacaba y arremangaba la camisa?; no, muy informal. Me concentré con la plancha, no fuera cosa que la cagara con la única camisa aceptable para esta ocasión. En la tele ahora estaba Fantino refregándose las manos porque iba a presentar un camión de hembras que yo ni iba a poder ver por el rabillo del ojo.
La elección de la corbata fue todo un tema. Primero tuve que dar con aquellas que tenían nudo, y encima que estuviera bien hecho. Mi viejo estaba de viaje y yo nunca aprendí a hacer el maldito nudo de la corbata. Pasado el primer filtro tuve en mis manos unas 5 corbatas. Deseché de plano la roja y la azul francés. Me detuve un instante en la naranja, jugué con la gracia de que parecería un conejo con la zanahoria colgando al cuello; y también la descarté. Quedaron dos muy sobrias, mañana con todo puesto elegía.
Para esta altura las preguntas ascendían a 25 más o menos, y las respuestas, puf. Para colmo se me había dado por imaginar al interlocutor: si era copado, mal tipo, o hijo de puta, o una mina que se partía y encima piola, o una mina bien pero bien hija de puta.
Claro, como para que mi cabeza descansara cuando la apoyara en la almohada, si le estaba dando más trabajo que la mierda.
Colgué todo en la percha. Colgué la percha en uno de los pendorchos del ropero, para que la ropa estuviera aireada. Había quedado como un muñeco firme que me miraría toda la noche. Lo bueno era que no tenía cabeza ni ojos. Lo malo era que al día siguiente yo estaría dentro de ese atuendo, yo sería ese muñeco.
Dormí para el orto.
Soñé que me pasaba de todo. Desde que me cagaba un pájaro antes de llegar a la reunión, hasta que tosía una flema justo cuando el tipo o la mina se sentaban delante mío y me preguntaban alguna pelotudez. Imaginé que llegaba tarde porque perdía el bondi unas mil veces, ese fue el record creo. La de la caída o la tirada del café le siguieron en el ranking de pesadillas. Con decir que hasta soñé que estando en camino, en el bondi, un borracho vomitaba sobre mis piernas arruinándome todo el trabajo.
Como suele ser lo normal, faltando 5 minutos para que sonara el despertador me dormí profundamente. Con esfuerzo y desesperación me levanté. Lo primero que hice fue comprobar que el muñeco seguía de guardia ahí colgado del ropero. Después la ducha, los dientes, nada de desayuno. No mamá, no, tengo el estómago prensado.
Arriba Argentinos de fondo. Pantalón, con cuidado para no arrugarlo. Igual con la camisa. Los zapatos, tan lindos e impolutos ellos. La corbata. Gris a rayas o negra con ese efecto bizarro? Gris a rayas. Casi perfecto. El pelo antes del saco, debería haber sido también antes de la corbata pero bue. Ahora sí, el saco. Bonelli anuncia el “lo que usted tiene que saber antes de salir de casa” de las siete y media. Mamá nunca va a desistir con el noticiero de la mañana. Nunca.
No podía ser de otra manera. El bondi amaneció en la esquina y ya se sentía el olor a mucha gente. Frenó de pedo, con esa buena intención que a veces tienen los bondis de hacerte un lugarcito así no llegás tarde vos, que tenés esa carita de cachorro abandonado.
Subí como pude. Le pasé las monedas a la deportista que en este momento hacia contorsionismo. Ella se las pasó a un tipo cara de orto. Cara de orto se las dio a un cartero violeta que se las entregó a la pendeja de pelo violeta, vaya casualidad!; y miss violeta se las mandó al buche a la máquina. Todo eso para llegar a pagar el boleto. Estaba condenado, empezaba a rezar porque no se arrugara tanto tanto el traje.
Después vino el tema del subte. Por suerte no salió con demora, pero de movida nomás nos prensamos ahí en Carabobo. Es como cuando en la largada de los fórmula 1 hace trompo el segundo o tercero y van a parar todos a la mierda. Así de apretados largamos hasta Plaza de Mayo. Me cagué de calor. Pude sentir el café con leche de un plomero en mi estómago. También pude reconocer el olor a billcream de un viejo parecido a Neustadt.
Al bajar en Plaza de Mayo tuve que hacer un verdadero esfuerzo para despegarme el saco y la camisa de la espalda empapada. Ni quise mirarme los zapatos tan impecables al salir, y ahora todos pisados pobrecitos.
Al menos la hora estaba bien. No tuve que correr hasta el trabajo.
Cuando llegué me enteré que la reunión la habían pasado para el mediodía. Si hubiera sabido salía media hora más tarde, me dije. Mal humor, por supuesto, pero al menos se me secaría la camisa.
Al rato pude interiorizarme un poco más y saber que la reunión no era conmigo solo, que otros participarían. Sopesé las opciones, podía ser bueno, podía ser malo. Falta que me preguntaran algo y no lo supiera contestar, y el de al lado como buen garca lo contestara de pé a pá. Me ganó el pánico. Y otra vez aparecieron las preguntas, las respuestas, si sería ella o él. Podría contestar? No podría? Ensayé mentalmente el saludo. Ensayé en el escritorio la forma de sentarme. Sentí desesperación.
Qué mierda.
Llegó la hora. Cinco minutos antes fui al baño y me acomodé todo. El pelo bien, la camisa bien, la corbata bien, el saco bien. Impecable, impoluto, intachable, armonioso, y más sinónimos que me tiró el Word.
Salimos para el lugar de encuentro. Éramos cuatro al final: el gerente del proyecto, una chica y un chico que iban a hacer no sé qué cosa en el proyecto, y yo que iba a hacer algo de la parte de sistemas del mismo proyecto. Era como una especie de presentación. Como cuando presentan un nuevo DT en un club grande y tiene que mostrar a sus colaboradores.
Entramos en el edificio al estilo todos menos bruce willis bajando del transbordador después de haber salvado al mundo con un taladro gigante. Miento si niego que inflé el pecho. Casi hasta me pongo a dar saltitos de precalentamiento, previa entrada a la cancha. Estaba listo, vaya si estaba listo!. Ya nada me importaba. Las cartas sobre la mesa, la suerte estaba echada.
Entramos a una sala.
Entró un tipo. Normal. Apretón de mano a los caballeros, beso a la dama. Nos sentamos casi en círculo. Nos relajamos un poco. Nos miró a todos, dijo algunas frases como de libreto, las de siempre. Tenía acento centroamericano. Colombiano, capáz venezolano.
Después de la introducción estudió un instante los currículos. Calculo que mentalmente se aseguraba quién era quién. Levantó la vista y dirigió su atención hacia mí. Abrió la boca para decir algo.
Esta es la mía!, pensé. Era mi oportunidad de lucirme. Me había elegido a mí para empezar la charla. Nada más y nada menos que a mí!. Habrían sido los zapatos?
El tipo me habló directamente.
-hernán si?…-
Hice un gesto de superado, confirmando la pregunta.
–ok… mira… como tu eres de sihstemas, y ió no sé nada de sihstemas… no te voy a preguntar nada… discúlpame…–
Tragué saliva. –está bien, no hay problema… –
Y me fuí desinflando de a poquito de a poquito.
I believe I can see the future
Cause I repeat the same routine
I think I used to have a purpose
But then again
That might have been a dream
I think I used to have a voice
Now I never make a sound
I just do what I’ve been told
I really don’t want them to come around
Oh, no
[Chorus:]
Every day is exactly the same
Every day is exactly the same
There is no love here and there is no pain
Every day is exactly the same
I can feel their eyes are watching
In case I lose myself again
Sometimes I think I’m happy here
Sometimes, yet I still pretend
I can’t remember how this got started
But I can tell you exactly how it will end
[Chorus]
I’m writing on a little piece of paper
I’m hoping someday you might find
Well I’ll hide it behind something
They won’t look behind
I’m still inside here
A little bit comes bleeding through
I wish this could have been any other way
But I just don’t know, I don’t know what else I can do
[Chorus x2]



Canción: La noche que me echaste
Compositor: Los Caballeros de la Quema
Disco: Manos Vacías
Ver todo en sepia acaso será el anticipo de un futuro más o menos cercano? Todo debajo de la tierra adquiere ese tinte amarronado, aviejado… el calor transpirado del gordo que está chamuyando a la pendeja se me pega en la manga de la remera… ya puedo sentir el olor a cebolla seguirme hasta entrada la tarde en que logre deshacerme de mi atuendo de lunes oficinista… el olor a mezcla de malos alientos también estará, nunca faltará…
Maldigo que en un arrebato de buena política se hayan agregado por fin dos nuevas estaciones… comprendo entre lamentos que soy una especie de gata flora, pero es que parece ley que las cosas buenas nunca lo sean del todo porque siempre falta ese toque para que sean completas… primer lunes del año y viajar se hace imposible porque la masa de gente hace insoportable hasta el aire que se respira… por suerte los próximos días de la semana seguirá haciendo calor… por suerte para los que están de vacaciones… y pensar que yo lo estuve hasta hace menos de 24 horas…
Alguien atropella los alfajores que traigo a modo de presente para mis pobres compañeros, que sufrían la luz de los tubos fluorescentes mientras yo me ponía pantalla solar factor 40 para no sufrir la luz del sol de las 4 de la tarde… dónde se está mejor empiezo a preguntarme?… en la playa, o en la oficina?… en el subte, o en un Bondi?… durmiendo en casa, o escribiendo esto porque no tengo nada que hacer?…
Mis esperanzas de que la gran ciudad estuviera acogedoramente desierta se esfumaron apenas observé que había caras pegadas como moscas a las puertas del tren, que partía antes de poder siquiera pisar el anden… el color sepia venía desde arriba, gracias a mis nuevos lentes de sol, pero aquí empezaba a acentuarse… y aquí mis esperanzas saltaron de un lado a otro… será este el año en que pueda revelarme contra los husos y horarios?… lograré aplastar mis compromisos de por vida con apabullantes billetes frescos salidos de la caja de pandora?… jeje, me río de mí mismo; hace tan solo 5 días brindaba agradeciendo mis condenas asumidas en el año anterior… al fin de cuentas, parece que la vida son todos problemas, y uno está desesperado por creárselos… metas, como aprendimos a llamarlas…
Pero estoy contento… algo me dice que el 2010 está más cerca, tal vez la estadística simple de que 2009 está más cerca de 2010 que 2008… pura matemática… y que todo esté sepia me hace pensar que poray sí… poray estoy empezando a ver todo a tono de fotos viejas, de pasado… quizá estoy despidiéndome de estas circunstancias que encontré por el camino; como me despedí del 28 cuando por fin me mudé a una zona por la que no tiene recorrido…
Quién puede negarme que todo pueda ser?… hace unos días leí un texto de Cortázar sobre los subtes, y ya me daba nostalgia pensar que alguna vez podría dejar de viajar en el “A”; el mismo en el que viajaba el bestiario que escribió ese textazo que tenía mi atención… pero no es mejor que las cosas desaparezcan para poder extrañarlas?… o mejor aún: que transitarlas sea más esporádico y sin la obligación de un destino que la mayoría de las veces uno odia… a la vuelta de mi casa cortázar se juntaba con amigos a charlar, leer, escribir, boludear… vaya! todo puede ser no?…
Quién puede negarme que en 100 años alguien se encuentre con este texto y diga “puta, mirá, era un pibe nomás cuando supo que ese año dejaría de andar en subte a horarios apestosos”?
Me bajo en una estación porque parece ser que, como es habitual, soy el pibe de la puerta… miro a ambos lados como un patovica del inframundo, hasta pongo cara de malo y hago mueca con lentes dorados… cuando espero el arrebato de los que seguramente pujan por salir, caigo en la cuenta de que nadie deseaba bajar en esta estación… el tren seguiría embarazado… caigo en la cuenta también de que me siento un pelotudo… soy un pelotudo… es lunes, 5 de enero, el primer lunes del año… vaya! son casi las 10 de la mañana del primer lunes del año… debería crear una cadena de mensajes diciendo “que tengas un feliz primer lunes del año y bla bla bla…”, con mi celular…
Consulto el reloj y mis neuronas se desinflan aún más… antes, llegar tarde tenía doble beneficio: llegaba tarde y viajaba un poco más cómodo… ahora pienso seriamente en cambiar mi hábito e intentar partir alrededor de las 8 45 hacia el trabajo… no termina el tema de poison que estoy escuchando pero ya sé que no va a funcionar… podría intentarlo, pero las fuerzas extrañas que mueven mis estropeados músculos no entienden ese tipo de conclusiones… de paso aparecen otra vez las cuestiones laborales que dejé pendientes… ya se me cagó el día… encima miro a mi alrededor y la mayoría muestra el semblante de estar padeciendo los mismos males… no sería más placentero ir a trabajar si la movilidad fuera al menos aceptable?…
“No te amargues” me compadece un titular del diario del pueblo… le presto atención y entiendo que me ofrece la opción de comprarme el primer cero kilómetro… saco cuentas, saco de acá y pongo allá, pienso, repienso… no puedo… capaz que puedo… pero no, tengo otras cosas que pagar… chau cero kilómetro… además, para qué un auto si andar por la calle en uno es más peligroso que andar en bicicleta?… saco cuentas de nuevo, y me pregunto, no era que aumentar el parque automotor haría colapsar la ciudad?… bah, estoy viajando como una vaca; la ciudad ya está colapsada… a quién le importa que haya más coches en la calle?… calculo que al que los vende, o al que cobra los peajes… o al que le importa tres soretes cómo viajemos, cuánto tardemos, pero le importe mucho que esto explote… me viene a la mente la imagen de los pollos en
jaulados y viajando unos sobre otros al matadero…
Mañana vuelvo al bondi, me convenzo… por más que viva más cerca del laburo seguro tardaré lo mismo que antes… no hay regla de tres simples ni estadística que valga… dónde está la mano negra en todo esto?… miro mis manos en acto reflejo y compruebo con alivio que tengo las manos del color natural, pero…
pero…
bajo mis uñas observo que algo oscuro se refugia…
Para mi suerte extirpo mis molestias en algunas palabras, y ya el efecto de haberlo expresado me hace sentir mejor… es como cuando la alergia comienza a remitir… yo sé que la alergia estará siempre allí, pero con conciencia muchas veces logro evitarla… y evitarla se convierte en hábito y hasta llego a olvidarme de ella… hasta que nuevamente se vuelve una amenaza… será que debo enfrentarla?… será, definitivamente… será, es, como este año que hoy ya cuenta otro lunes y sigue avanzando sin percatarse… será bueno, mientras busque la forma será bueno… mientras no me resigne será bueno… todos los años son buenos, que va!, si todavía hay chance es porque será bueno…
Realmente amarte me hace creer.
Realmente amarte me hace ser.
Extrañar tus brazos al compás de mi cuerpo
realmente me hace ver,
que sin ti los días duermen
y sus horas son eternas…
que el sol quema la carne,
y reflota las penas…
que sin ti seré un zombi
con tu nombre a boca abierta.
Realmente amarte me hace ir
más aliviado por el camino.
Realmente amarte me hace venir
a tu encuentro hasta el fin.
Sentirte lejos, y extrañar tus atropellos,
realmente me hace ver
que sin ti muero de sed…
y la sed me exaspera…
que no poder ver tu imagen sería
la más triste ceguera…
que sin ti amor sería nada
mi lucha en cualquier guerra.
Sabes ciertamente
que la noche te detesta,
pues tu alma brilla más
que sus mil estrellas.
Sabes ciertamente
que teniendo tanta ausencia,
esperando con paciencia
tu regreso, tu amor,
tu belleza…
será para mí siempre, siempre,
la mejor recompensa…
tenerte aquí…
tan fresca.
este poema fue escrito hace 5 años… afortunadamente hoy puedo seguir escribiéndole a la misma persona…
Vi que los colores se amontonaban
entre las piedras y tu agua…
Vi muchos rodados
asomarse donde sirven de nada.
Me dolió saber que muchos te ignoran…
que no hay valientes si no hay enemigo…
que no hay embanderados
si no se defiende contra alguien…
que no hay protectores
si no hay quien reclame otra justicia.
Me rodeó toda esa miseria.
Me rodó el llanto de la impotencia.
Mis manos llegan a temblar
de ver el daño infinito.
Mis pies ya no pisan piedras
desenvueltas de fango del futuro…
Dios, no quisiera pedírtelo,
pero qué menos nos merecemos?
Vi a tus hijos flotar sin vida…
tu verde yacer con el peso blanco.
Vi que mis fotos ya no son como antes…
que mis recuerdos se desvanecían
en postales pobladas
de insolentes humanidades.
Ojalá perdiera mi vista…
Habría querido cantarte alegría,
darte de vuelta tanto que recibo.
Y en cambio me abrazo a tu cajón
que cada día más rápido
pierde hasta su olor a madera…
Dios, no quisiera pedírtelo,
pero qué menos nos merecemos?
en las fotos: Dt disfrutando del río Arrecifes y yo lo mismo…
porqué muchos de los demás no pueden limitarse sólo a eso en lugar de destruirlo?
Cuál es el lugar que habita mi estado?
Ni siquiera el camino, tan crudo y burdo, se abre a mis ojos.
Las luces te dicen que estás acompañado,
y sin embargo esta soledad es cada día más solitaria.
Cuál es el rumbo para no desmayar
de un golpe todo el castillo?
No veo más que puertas de pomos de bronce,
y mis ganas se esfuman entre promesas
y pelotazos a la nada…
Se cae el mundo a mi cabeza, y siento que se desliza
sigiloso, hambriento, decepcionado, lastimado,
llorando mi indiferencia, quebrado por mi ausencia.
Dónde está esa euforia que doblega a la tristeza?
Dónde va? Dónde termina esto que nunca empieza?
suceso que atormentaba mis descansos. Las imágenes alargadas y flácidas de los personajes, los colores que pintaban el escenario, incluso la música, (sí, la música más que nada), se asemejaban al cruel espejismo. Tal vez, en algún punto de mi vida aquel video de Rock habría clavado una llaga eterna en mi subconsciente. Solo concibo al respecto que el corto en cuestión lo he visto un par de veces en mi vida, aunque sí debo reconocer que el tema he de haberlo escuchado cientos de veces. Por una época fui poseído por la fiebre que a cualquiera le agarra por escuchar algún tema una y otra vez hasta que lo desecha y se olvida de él.
smo recuerdo que pareciera apoyarse sobre mí cada vez que caigo desde aquella traslúcida terraza del edificio del sol. Es el incremento de la intensidad lo que me duele con este maldito sueño.
vicio será?