el sueño caidor

Sin querer desperté, huyendo de las sombras de aquel sueño que acababa con mis ganas de viajar tan pronto aparecía. Nunca lo recordé bien, pero aún hoy creo que las imágenes que contenía debían ser reales, realmente sacadas de alguna realidad paralela, no sé… alguna otra dimensión quizás.
Solo sé que, caída mi mente en el sopor del inmenso campo inconsciente, al instante chocaban contra mí ésas imágenes. Cada vez que deseo relacionar, o, mejor dicho, rememorar con coherencia el sueño en cuestión, solo me queda una cosa en limpio: llega a mí la melodía de un viejo tema de U2 llamado Mysterious Ways. Es como si el video, producción estrafalaria por aquellos tiempos, tuviera una relación directa con la verdadera consistencia del breve e infinito suceso que atormentaba mis descansos. Las imágenes alargadas y flácidas de los personajes, los colores que pintaban el escenario, incluso la música, (sí, la música más que nada), se asemejaban al cruel espejismo. Tal vez, en algún punto de mi vida aquel video de Rock habría clavado una llaga eterna en mi subconsciente. Solo concibo al respecto que el corto en cuestión lo he visto un par de veces en mi vida, aunque sí debo reconocer que el tema he de haberlo escuchado cientos de veces. Por una época fui poseído por la fiebre que a cualquiera le agarra por escuchar algún tema una y otra vez hasta que lo desecha y se olvida de él.
Esto último que argumento me hizo pensar en una especie de castigo de parte de la música, como si este sueño fuera a mostrarme que no debo olvidar aquello que en cierto lapso de tiempo acompañó mis días. Como alguna vez dije, siempre consideré a la música como algo con vida, por ello no le vi nada descabellado a aquella hipótesis. Aunque finalmente la deseché porque amo los sonidos encadenados… y creo que amor se corresponde con amor, sea del calibre que sea.
Pero eso no es lo que quiero decir, sólo quiero manifestar o ejemplificar cómo eran similarmente estas imágenes. Bah, en realidad lo son y lo seguirán siendo hasta mi muerte, si es que existe alguna clase de muerte.
Desperté sudando mares tras caer por aquel infinito edificio de incontables ventanas, tal vez miles, millones, no sé… solo recuerdo que en cada una de ellas hay caras. Caras mudas, de ojos extremadamente abiertos que miran fijo mi caída, en una especie de atenta espera a que mi cuerpo estalle contra una ventana o finalmente deje un hueco en el pavimento. Digo pavimento por no decir la tierra, el agua, lo que sea, ya que jamás pude ver hacia dónde caía mi apelmazado cuerpo. Siempre atrajeron más mi atención las caras que me miraban caer. Muchas de ellas me son indiferentes, otras me son conocidas, algunas demasiado. Pero no es eso lo que me atormenta, sino la horrible expresión que tienen: una mezcla de odio escondiendo venganza, rencor, mezclados con el profundo sentimiento de aquél que habiendo bajado la palanca que le da energía a otra vida de pronto se ve embargado por el dolor y la pesadumbre del lamento culposo. Me miran desde su cómoda posición detrás de los vidrios pulcramente limpios. Y mientras caigo, siempre se me ocurre lo mismo: creo que ellos están sufriendo más que yo.
El resto, el antes de la caída, es lo que me cuesta rearmar o recordar. Es una vorágine de fotografías, como abrir el cajón de mi madre y ver todas las fotos de mi vida esparcidas por todos lados sin coherencia temporal, es ver a miles de tipos parecidos a mí pero que tienen otras edades y nada que ver conmigo… tipos ajenos a mí.
No sé si a alguien le pasa, pero a mí cada vez que intento recordar algo me suena a película vista, no a algo que me pertenezca, no a algo de lo que yo deba encargarme. Tal vez por ello es que nunca me ha costado ventilar mis recuerdos. Puede que suene estúpido pero así son mis recuerdos: un libro del que solo yo tengo una copia pero que no escribí yo, o si fui yo se trata pura y burda ficción. Ojo, nunca he mentido acerca de mi pasado, pero es que así lo veo, como una ficción.
Así es que tal vez sean mis recuerdos los que me atormentan quejándose de quedar huérfanos, enojados conmigo por haberlos abandonado cuando pasaban a esa vida de aparezco cuando quiero y divierto o lastimo, pero al fin para algo existo. Tal vez algún día pueda hablar con ellos y preguntarles si este tormento de mis noches era su provocación, su reclamo.
Y despierto empapado en sudor, agitado, huyendo al último golpe contra lo que sea que se halle esperando abajo. Toda la agitación, todo ese maremoto de angustia, es el único recuerdo que llevo siempre presente. Es el único recuerdo que tengo desde hace mucho y que viene a mí como sumándose al igual que los contadores de una página web donde se suman los visitantes (en este caso siempre el mismo). Se suma cada noche a una enorme piedra del mismo recuerdo que pareciera apoyarse sobre mí cada vez que caigo desde aquella traslúcida terraza del edificio del sol. Es el incremento de la intensidad lo que me duele con este maldito sueño.
Pienso, que llegará el día en que la piedra del recuerdo sea tan pesada que me hunda en el inesperado suelo sin haber visto tan solo una cara en las ventanas, tan veloz como un borrón será mi caída. Y allí, cuando mi tripas decoren el terreno, vendrán a ver mis entrañas todas las caras que me vieron caer durante tantos años, siglos…, milenios? Y llorarán o reirán, Dios sabe qué harán al verme allí destrozado.
Tal vez, al quedar estampillado contra lo que sea, quede hecho… una foto.

Nota: Este texto fue escrito hace varios más de 5 años…
no sé precisar la fecha…

En cuanto al sueño, calculo que de todas las cosas contra las que he chocado alguna hizo romper el estigma.
O tal vez sólo me haya dado un respiro para retornar con más fuerza algún día…

Lo cierto es que aún hoy a veces caigo al vacío, y si no, busco hacerlo…
quién no ha caído alguna vez?

vicio será?

Un comentario en “el sueño caidor

  1. Quit muy bueno!!suele pasarme que al contar cosas que vivi hace unos años, pareciera q no soy yo la q las protagonizo.. quizas no es que dejamos huerfanos esos recuardos..,quizas algunos nos pesen, otros nos alivien, nos llenen de nostalgia ..y de alguna forma nos cambien, nos marquen ..haciendonos sentir otro personaje cada vez q los revivimos ..mmmm nose si se entendio je te mando un abrazo

    Me gusta

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar