vestial horganik

Me encierro en un agujero;
es cierto, es un infierno…
Hay ranas rojas saltimbanqueando,
apilando absortas miserias en cajas…
Absorbiendo (cautivando)
Absorber (atraer)
Absorbe (impregna)…
Absorto viendo que se desmoronan
sus casas improvisadas.
Y ellas locas correteando el lugar;
desmoralizadas tal vez… alegres?

Dealer ambicioso burlando mi ley…
(ahí viene la lay… hay… la lay…)
tan incoherente e insistente…
como esas ranas saltimbanqueando…
Lo están arruinando, lo veo venir…
pero cuando me detengo y lo pienso,
hasta me agrada esta sentencia…

Una línea que da todo un mortero
más de golpe que certero
pero igualmente incierto…
Llevando angustia y papeleo
a un mismo entierro…
Viste lo mismo que yo?
Es que creo una cosa,
y seguramente (más que mente),
vos creés otra…

(si se tratara de un cuadro de Dalí no lo habría entendido)

mi virna (y si… not easy)

«virna le dijo a you -tienes en mente cuánto me ha dolido verte padecer todo este tiempo el dedicarte sólo a mí?-
-no entiendo a dónde quieres llegar…-
-a ninguna parte… quiero que te vayas por todas partes y que al fin el que llegue seas vos…- you se quedó con la boca abierta, deseoso de por fin poder liberarse un rato de su propia condena.
virna sonrió, entendiendo que you había entendido y, antes de irse sin portazo, arrojó 80 centavos sobre la mesa.»

quito para MenosMal ()

Godinez habló de palabras guardadas en cajones casuales, y yo pensé en frases inquietantemente relacionadas que sin embargo deambulan por dispersos lares del propio universo. Van y vienen las ideas cuando uno trata de cazarlas y apuntalarlas en papel; se revelan contra nuestra intención, y generalmente muestran la hilacha cuando no es fácil atraparlas. Sorprenden cuando no tenés lapicera a mano, o cuando el bondi transita por calles de endemoniado empedrado sorteando baches de nuestro bueno buenos aires.
No sé Godinez, no sé Cortázar, no sé Arlt o Borges… pero mi condición de desmemoria continua fue la que motivó mi anexo a la escritura. Padezco la llama eterna del que todo lo olvida, y sufro horriblemente cuando por un segundo (que es lo que se tarda en conseguir papel y lápiz), pierdo la frase justa, con sus palabras en el orden indicado, con su significado preciadamente divino; y termino lamentándome por horas, quizá días, porque ese pensamiento se ha vuelto irrepetible en el tiempo y en el espacio.
Por eso arrastro elementos para escribir, y papeles con algo en blanco que me permitan expresarme en esos momentos de lucidez. Acarreo conmigo la desprolijidad de un ciruja, todo por no perder esa batalla contra mis esquivos pensamientos que me atacan cuando no puedo enfrentarlos. No sé de qué calidad sean sus comentarios, pero lamento perderlos con verdadero dolor. He sufrido largas y torturantes mañanas por haber olvidado alguna idea, incluso una palabra, tan sólo al levantarme; y todo por la infeliz pereza de no haberme dispuesto a abrir los ojos y volver a la realidad en el momento indicado. Esa maldita paradoja de no querer abandonar la pseudos-realidad que al rato lloraré por no haberla plasmado para recordarla.
Y vuelvo al origen de la idea, que se me está escapando como las otras. Porque Godinez dijo, se lamentó por abandonar alguna realidad paralela. Y yo digo, pienso, que no se trata de abandono ni se trata de infidelidad, sino de algo tan simple como el deambular por otros mundos (o cuando soñamos también somos infieles?). A veces un mundo nos deja de lado por un tiempo, una historia se nos aleja. Es como un amigo que se muda lejos y al cual vemos cada tanto, y cada encuentro con él desborda nuevas anécdotas y continúa también la historia principal. Y lamento enterarme que con estas cosas no existen ni el correo electrónico, ni el celular, ni siquiera un buzón en la puerta de casa donde recibir noticias frescas.
Yo convivo con cientos de personajes, con los que río y lloro. Cientos de historias que me cuentan y me re cuentan, hasta que se asemejan realmente a lo que querían contarme, o hasta que ya no tienen más ganas de contarlas. Uff, si habrá veces en que una historia cambia, pues mi memoria falla pero también la de mis personajes que olvidan detalles y luego los agregan para confundirme o, a veces para mejor, para clarificarme la verdad de la milanesa. Y encima también tengo otros que sólo son conocidos pero que alborotan mi mente con sus comentarios sin incidir del todo, pero prometiéndome un café para contarme, algún día, sus interesantes historias.
Yo tengo mi propia virna que me tiró 80 centavos sobre la mesa, y un talonario de pasajes gratis en tren para que me fuera por ahí y todavía no volviera a ella. Creo que lo hizo porque necesita madurar antes de contarme ciertas cosas que son muy fuertes para ella. Creo también que espera que yo madure para que pueda entender todo lo que le falta contarme. Y mi virna por suerte, tampoco reclama nada, sólo duerme cerca y de vez en cuando me avisa que está bien, que no nos vamos a morir sin tener esa charla que nos debemos.

Pensar que hay tantas virnas por el mundo de cada uno… todas alrededor mutándose en mil formas y nombres, alimentando nuestra ilusión con más charlas prometidas que se estiran tanto en el tiempo que a veces hasta lo vuelven a uno un poco bastante loco. Ay, virna, virna… sabés que hubo tiempos en los que me anduve cerca… y vos ni la hora. Lo único que me deja tranquilo es verte ahí, haciéndote la ausente pero existiendo…

(y si… is not easy…)

bob marley – redemption song


Viejos piratas me robaron
y me vendieron a algún mercader
minutos después me sacaron
del agujero más cruel.
Pero mi mano es fuerte
de la mano del Todopoderoso.
Somos una generación que avanza
por el triunfo

¿Me ayudas a cantar
estas canciones de libertad?
Es todo lo que siempre he tenido
Canciones de libertad
Canciones de libertad

Liberaros de la esclavitud mental;
nadie más que nosotros puede liberar nuestras mentes.
No tengáis miedo de la energía atómica,
porque nadie puede parar el tiempo.
¿Hasta cuándo matarán a nuestros profetas
mientras nos echamos a un lado para mirar? Ooh!
Algunos dicen que es así:
tenemos que cumplir el libro.

Canción: Redemption Song
Compositor: Bob Marley
Intérprete: todo el mundo

(h)ay pasaje que me hiciste bien…

el domingo avanza y no hay con qué mirarle… tan tristes se ven las callejas cuando las horas se amoldan al lento paso del tiempo… amigos quizá, viejos conocidos, o simples casuales en la misma ronda, separando sus roles al mirar distinto a la misma presa…
es una jaula sin techo, bien cierto, pero el abismo habita cerca y los colores se han ido… (al menos por hoy se han ido)

foto por quito un domingo de abril de 2007

tu tribu

Tus ojos amenazan, persiguen, alcanzan…
Tu tribu aúlla su hipócrita sed de venganza…
No mientas a la manta que te cubre por la noche…
Miéntele a tu billete
que te adora y te desangra…
Terror sublime, bruta infamia…
Y tus adornos en mi árbol de santa…

Ves fantasmas en espejos de mi abundancia…
Tu tribu se encanta de tu grito de venganza…
No mientas navidades brillantes, sin escarcha…
Miéntele a tus tréboles
que los ves de cuatro hojas…

Esa noche es tuya…
Ese olor es tuyo…
Esa nube es tuya…
Ese ruido es tuyo…

No entiendo cómo merecés esto?

(h)erraduras filosóficas… (a)versión desmejorada

>>Realmente me suena agresivo el pensar que aquellos que se sienten realizados son unos mediocres, pero pensándolo bien creo que si hablamos de mediocridad, el nivel de la misma puede deberse también a lo hecho e incluso a lo vivido (tiempo e intensidad). Y si seguimos en la misma idea, se me ocurre menos mediocre aquél que, sin haber ganado nada y sin sentirse realizado, al menos buscó toda la vida lo que sea que estuviera buscando.

>>A veces tal vez es preferible decir que se está pasando por el mejor momento de la vida. Esto, si tomamos en cuenta la vida vivida, puede contener los paramentos necesarios para evaluar y llegar a tal conclusión, aunque considero que muchas veces pecamos de impertinentes o hipócritas al clasificar situaciones como malas, buenas, o excelentes. Soy de los que creen que la felicidad no está en una meta, ni en un momento clave, sino en el camino recorrido que es la suma de muchas felicidades menores (tomando como referencia felicidad=alegría y felicidad=tristeza; aunque parezca contradictorio).

>>Cierto día un amigo me planteó su enorme angustia porque no podía comprarse el CD que “necesitaba”. Me alarmé de sobremanera ante la situación ya que aquello para mí no significaba demasiado frente a las múltiples cosas que pueden sucederte en la vida. Le dije, “a mí me pasó esto, aquello, y esto otro… y vos me venís con que estás mal por no poder comprar un CD?”. Me contestó que aunque me entendía el punto igual estaba mal por el asunto. Le di la plata y se fue contento, agradecido porque lograría estar bien. Medité luego, estando solo, sobre la circunstancia y llegué a una conclusión que, como todas, es bien discutible. Y se trata de que por más que le demos vueltas a muchas cosas, nadie en la humanidad mide con la misma intensidad sus alegrías y sus tristezas igual que otra persona. El extremo de esto es cuando alguien está triste por algo y a la vez hay alguien feliz por lo mismo, como por ejemplo si le gana River a Boca, un hincha de River estará feliz a la vez que uno de Boca estará angustiado (y habrá terceros que ni siquiera se preocupen por el resultado de un partido de fútbol).

>>Salvando las distancias entre éstas y otras situaciones, levanto mi dedo y digo solemnemente que no puedo saber ni medir cuándo estás mal vos o él o ella; puedo conjeturarlo tal vez, pero no puedo aseverarlo. Ni siquiera puedo a veces saber cuán mal estoy yo, y mucho menos (y sobre esto vuelvo a repetir mi error una y otra vez), puedo imaginar acertadamente cuan mal voy a estar por algo que aún no sucedió… jaja… si habré tenido el culo lleno de preguntas por algo que no me atrevía a hacer, y al final eran sólo fantasmas. Distinto es cuando pensamos que todo va a salir bien y el resultado es espantoso, porque no conjeturamos tanto y somos más lanzados a la hora de actuar; aunque sí pequemos de ilusionarnos demasiado para luego desmoralizarnos. En fin, no hay resultados asegurados. Lo que debería haber es más relajo para enfrentarlos.

>>Ayer iba viajando en subte y pensaba (como a veces me ocurre), y me decía que muchas veces tengo ganas de estar triste. No sé porqué se da eso, pero es que muchas veces uno disfruta de estar triste, quizá porque esto hace pensar, o quizá se trate de esa misma incertidumbre que al alimentarse de momentos bajón clava su aguijón y pide un desvío, pide atención para que tratemos de darle pelea y logremos ahuyentarla. Estoy seguro de que nunca desaparecerá, pero cada día me convenzo más de que hay que escucharla seguido y discutirle mucho para poder seguir. La incertidumbre debe ser de las cosas más movilizadoras que tenemos dentro. Y la tristeza es su causa y a veces su efecto… jaja… así de incierto es todo esto.

>>Si el destino está escrito o no, es “la gran” incertidumbre, albergando a muchas otras. Si existe la casualidad o no; si las cosas pasan siguiendo un patrón o la decisión de un ente externo; si todo responde a un ciclo mayor; si en lugar de esto, aquello…

>>Yo creo en la casualidad, y a su vez también creo en que todo sucede por algo. Que las cosas que nos pasan o que hacemos que pasen, generalmente son porque inconscientemente buscamos que así sean pues necesitamos que ocurran, necesitamos sus consecuencias, y hasta necesitamos padecerlas, y necesitamos su enseñanza. Casualmente sucede que otras personas también buscan lo mismo, y ahí tal vez coincidan con nuestras intensiones y se de lo que parece seguir un orden externo. Entonces, si nos dejamos seducir por la queja constante de la incertidumbre, tal vez encontremos más casualidades por allí delante que si nos sentamos a esperar que la incertidumbre de otro choque con nuestro letargo.

>>También, como dije en el primer (h)erraduras, puede ser que todo esté ya escrito, pero aún así esa incertidumbre que nos moviliza también estará escrita, y la casualidad también lo estará. Tal vez sólo esté escrito ese disparador que nos lleva a preguntarnos qué pasa si…

>>Yo siempre pensé (o conjeturé), que Dios (esto puede modificarse a gusto del consumidor), pone oportunidades infinitas para ser malo delante de una persona buena, y lo mismo hace (inversamente) poniendo oportunidades de ser bueno delante de una persona mala. Pero la decisión es propia y ahí Dios no interviene. No se me ocurre que sea para juzgarnos, pero sí creo que sea para permitirnos esa elección.

>>Y dándole vueltas al asunto veo por ahí que “la casualidad” puede ser el cruce de elecciones (elección=cambio, no siempre… NO SIEMPRE, para convertirse en malo o bueno… a veces sólo cambio), de distintas personas. Lo que provoca este infinito vaivén que mucho damos en llamar destino. Poray Dios tiene determinado a dónde apuntará la cuestión de acuerdo a la elección que tomemos, como si el laberinto ya estuviera armado y nosotros decidiéramos por dónde andar. No siempre pasa pero generalmente nos cruzamos con gente que está andando por los alrededores y piensa un poquito o mucho como nosotros.

mmmm… creo que me dispersé, pero esta idea empieza a tener forma…

>>Lo bueno de todo esto es que cuando uno asegura tener una idea formada de algo, especialmente sobre la existencia, viene algo que PUM!!!, nos da vuelta la cara de un sopapo (una pared que nos cierre el camino) y nos hace empezar de vuelta, mirando las mismas cosas que creíamos seguras con una nueva desconfianza… y eso creo que se llama evolución.

>>Ya sé que este texto, como tantos otros, es fácil de ser discutido y hasta yo lo dudaré apenas acabe de bloggearlo, pero qué sentido tendría haberlo escrito si no lo manifestara? Qué sentido tendría este laberinto si no se lo recorriera? Qué sentido tendría, sobretodo, si no estuviera nadie para compartir el camino, e incluso para charlar de los pasajes suyos hasta que nos encontramos? (esto último me recordó que, encima, el mundo que yo veo es distinto al que ven los demás incluso viendo la misma foto… jeje, y había pensado en escribir un cuento sobre ello).

>>Hay más, sé que hay más… mucho más… pero debo detener esta diarrea mental antes de desollar mis neuronas por completo… tengo que dejar crecer un poco las ideas…

Me quedo con una frase que se me ocurrió mientras escribía todo esto:

“Para saber lo bien que se está y disfrutarlo, es necesario saber lo que es estar mal y haberlo padecido.”

PD: lo de la diarrea es algo recurrente… es que me gustó el término.

(h)erraduras filosóficas sobre dónde…

>>Hoy me di cuenta de que estaba errado. Si bien uno ve y siente, y hasta escucha comentarios, que las cosas que hace no las está haciendo del todo mal; me ha pasado que me encontré mirando o apuntando hacia el lugar que creo es el equivocado para mí.

>>A diario hay algo interno que insiste en que el rumbo tomado no es el deseado. Miro hacia los lados y descubro que la seguridad que hoy me convive me lleva por aquí y que por allí, donde intenta convencerme mi otro yo, los abismos abundan latentes (eso dicen, eso muestran quizá las ilusiones que me compro). Es casi una eterna lucha entre la parte que busca estar dentro de algo (pertenecer) y la parte que desearía desbordar los parámetros y romper algunos moldes. Lo peor de todo (o lo mejor, depende de cuál yo lo mire), es que la pseudofelicidad que encuentro en este gran ámbito es retada y degradada por grandes momentos que se abren generalmente cuando me desligo de algunos límites impuestos por mí o por quien sea. Es entonces fácil desahogarse del refugio inventado y ser feliz? por momentos o por más tiempo? Me lo pregunto todo el tiempo pero aún mi temor a caminar ciego es grande como esta ficticia seguridad a la que me vivo sentenciando.

>>Nunca se preguntaron cual es el lugar que uno debe ocupar? No me refiero al lugar que ocupamos hoy por hoy, o que ocupamos durante algunos ayeres; me refiero a aquél lugar que nos tiene destinados.

>>En principio tendríamos que preguntarnos si creemos en el destino, que bien puede interpretarse de muchas maneras ya de por sí solo. Según Wilkipedia destino significa “Destino, dícese de la sucesión inevitable de acontecimientos provocados e incognoscibles que ocurren en diferente lugar y tiempo pero que una vez unidos forman una sola consecuencia en un futuro no muy lejano a cuando ocurrieron los otros.–Existen opiniones divididas respecto a la libertad que pueda tener un individuo por medio de sus decisiones de construir su destino, ya que también se teoriza la posibilidad de una predestinación absoluta hasta en las decisiones que cada individuo ejerce, siguiendo por este medio consciente o inconscientemente el proceso de predestinación.”
>>Esto me hace pensar en lo que venía pensando, o sea, casi no me hace cambiar de opinión. Si miramos nuestra vida desde un punto predestinado, casi hasta podemos pensar que no importa cuáles fueren nuestras decisiones, éstas ya están tomadas de antemano por quien haya escrito nuestro destino; llámese Dios, Alá, el Genio de la lámpara de Aladino, o algún escriba aburrido que inventa historias para lectores aburridos (o no) que consumen su “ficción”. Quizás tal vez nadie se ocupe de escribir nuestro destino, sino más bien suceda que todo sigue un orden cronológico según leyes físicas, químicas, cósmicas, o como se quiera imaginar; que digitan cada suceso para llegar a un fin (consecuencia) en común, que sería el necesario.

>>nunca se preguntaron porqué la humanidad repite sus acciones, o actitudes, su historia por así decirlo, cada determinados ciclos? Es como si se tratara de una serie de ruedas que giran entrelazadas, como si una o varias giraran dentro de otra más grande, y ésta dentro de una mayor, y así sucesivamente. Es más, si lo llevamos a un nivel mayor, hasta podemos hablar del planeta tierra, y podemos imaginarnos que el mismo universo también repite sus pasos cada algunos millones de años. Porqué si nosotros repetimos cíclicamente muchos de nuestros actos, no lo van a hacer el resto de los componentes de todo el sistema? Así como en la vida de un simple ser humano se nace, se crece, se debilita, se muere; también así tenemos incontables ejemplos de que sucede con la historia, desde un sencillo proyecto hasta grandes imperios. Y sin contar las miles de leyendas que deambulan hablando de la Atlántida, los mayas, los egipcios, machu pichu, etc. Todo es tal cual un mínima idea: cuando nace es fantástica, le imprimimos entusiasmo y le damos crecimiento (a veces crece por sí sola), y luego de tanto crecer entra en una meseta, alimentada por obligación, luego ya con desgano, para terminar muriendo dejando, con suerte, una estela, un recuerdo de su paso. Cómo lo es este texto: disparó violentamente, creció por un rato, y ahora ya está muriendo entre mis garras que ya nada tienen que transmitir desde mis neuronas… este texto que terminará muriendo tal vez sin dejar mucho rastro, convencido de que su destino era entusiasmarse con llegar a significar algo pero nunca llegar a plasmarlo. Pobre, su problema (o su destino) fue depositar su vida en mis limitados pensamientos…
>>Por eso me pregunto entonces si esa pregunta con que disparé estas líneas no nos la hacemos a diario muchos de nosotros, o tal vez solo algunos, porque vemos que nuestras decisiones o nuestras acciones no nos están llevando al destino que tenemos que cumplir. Ahora, también me pregunto si el mismo sentimiento de desamparo que nos arrolla no tiene que ver con el mismo destino; si no es el mismo destino que nos está diciendo tienes que cambiar el rumbo, o si directamente se trata del destino el sentirse incompleto, fuera de lugar, casi como si uno se tratara de una de esas fotos montadas donde el paisaje fue tomado de una revista y uno fue pegado sobre él, queriéndose mostrar real lo que por más tecnología que haya no puede hacerse convincente. Entonces me pregunto: es que tengo que cambiar el rumbo, o sólo aceptar que mi destino en esta parte de la vida es sentirme que estoy destinado a otra cosa pero quedarme en el sentimiento?
>>Pocas personas he conocido que ciertamente me han manifestado sentirse realizados, palabra que puede significar muchas cosas, pero que creo en este contexto quería decir que habían encontrado su lugar. Muchas más personas he cruzado, y de hecho convivo con muchas de ellas, que sienten dentro esa misma incertidumbre que les invita a dudar sobre su meta, ya sea porque no están conformes con su actualidad, ya porque aunque estén cómodos esperan algo más que no saben qué es.
>>“No sé lo que quiero, pero lo quiero ya.” Dijo una y mil veces Luca Prodan. Y miles de personas continuaron repitiéndolo por años, y lo seguirán haciendo; no por idolatrar sino más bien porque aquellas palabras expresan prácticamente el padecimiento que se tiene. Usé esa palabra (padecimiento) pues podemos interpretarla como una metáfora o literalmente ya que varias veces me he preguntado si no se trata de una enfermedad que no tiene cura que va disminuyendo su efecto con los años, o que quizá tenga cura con la llegada de los hijos, quienes son tomados como una extensión de la propia vida y sobre los que se carga erróneamente el peso del propio fracaso, embargándolos a que logren algo más de lo que uno, pidiéndoles que alcancen un destino que ni siquiera conoce, pero queriendo que lo alcancen ya para convidarnos de logros que no supimos conseguir y quién sabe si ellos querían perseguir…
>>Hoy recordé palabras escritas de un amigo que me decía “Gracias Quito!!! Pensé que a mí solo me pasaba esto, pero me deja más tranquilo que seamos 2 ;-)…”; y me alegró a mí también saber que somo
s dos, o tres, o más. Y recurrió otro amigo a mi memoria: aquél que descubrí casualmente y del que puedo contar las veces que lo he visto sin necesidad de usar más que mis dos manos, aquel que me contó una historia fantástica como su nombre; y encima todo real. Me acordé de él que voló de Nicaragua a un lejano país llamado Argentina sólo porque quiso. Jaja, a veces me siento tan imbécil de tener el ejemplo tan cerca y sólo escucharlo como historia. Hayyyy, si realmente me atreviera…
>>bue, al menos me extralimité con tanto escrito… mmm, tendrá sentido?

tears from el cielo

I look into my self,
and I don’t remember the last time
that the happiness… happiness…

el agua brota del fondo
y desmaya mis zapatos;
casi le tengo miedo
a esta decisión mía
de no aceptarme en el letargo…

observo dedos danzantes,
codo a codo, justo enfrente;
y otra vez esa pregunta
(siempre esa pregunta?)…
me ignora porque no sé responderle…

cabecita negra bajo el llanto,
esquivo de huérfanos pinchazos,
la idea se me sale de las uñas
pero hoy es largo el camino;
casi un caballo de calesita…

is empty, almost empty,
the world are in self empty…

sobre los techos
poso mi temple,
y otra vez esa pregunta
(otra vez esa pregunta)
insiste porque no sé responderle…

cachete

mirando a esa ventana, por donde siempre entraba el sol, por donde se veían disparados los ‘holas’ de uno de tantos hijos, de tantos nietos, de tantos y tantos parientes…
mirando a esa ventana, pegada a la estufa creadora de pan tostado con aceite y sal, apoyada en la mesa groupier del ludo matic y la conga…
mirando a esa ventana, cuadro místico del jardín florido que alivió tantos corazones…
mirando a esa ventana, sabiendo lo que muchos olvidamos en el camino o ni siquiera aprendemos…
mirando a esa ventana, suspirando los años que se la anduvo necesitando, humildemente pensando que podría haberlo hecho mejor…

gracias cachete por sumar tantas arrugas por todos nosotros… sé que por aquí andarás siempre… permitiéndonos dormir a tu lado para ahuyentar el miedo…

foto por Eze, uno de todos los gloriosos días de Francisca

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