enfocasión

Sencillo
te ataca
te madruga
Lleno de manchas que pasan
rayan de color
la rutina
De golpe enfocar
sobre vos
La atención infinita
en egoístas segundos
Te guardaría entre mis fotos
en el cajón arruinado
gastado como pupilas nocturnas
Me quedan las sensaciones
La manera de verte en un boceto
como tenga ganas, hasta que seamos nada
Tan obscenamente bonita
que si te cruzo en la calle
moriré decepcionado
Prefiero quedarme tu mirada
llevármela puesta
esa de cuando lo único
en el mundo
que podía interesarte
era yo
interesado en vos
del otro lado
de invisibles
tremendos
inapelables
muros

El gran golpe

Caminábamos por Santa Fe
en una columna homogénea.
Nos empujaba cierta desesperación.
Alguien hacía ruido a cacerolas,
le colgaban como si fuera de esos
que compran cosas usadas.
Dealer cacerolero.
Podíamos sentir el pálpito,
la energía del ambiente,
la libertad de Noviembre a 33 grados,
la democracia de poder indignarse,
por lo que quieras.

Crucé la mirada con alguno.
Me planto y se pudre, pensé.
Digo no a la violencia,
pero mi inquietud
me angustiaba.

Seguimos por dos cuadras
en caravana ansiosa.
Ellos, volvían de sentirse
pueblo.
Nosotros, íbamos
corriendo, frenados por ellos,
hacia Swiss Médical.
Nos urgía el miedo,
Simón se había dormido
tras romperse la trompa
al caer de la escalera.
Su primer gran golpe.
Nariz de boxeador.
Labio roto.
¿Qué sabíamos si algo más?

Ellos, sentían la comodidad
de verse unidos
por reclamos a la carta.
Los entendí esta vez:
me chupaba un huevo su reclamo
ahora que lo mío era más importante.

Igualmente
ellos y nosotros, estábamos
movilizados por la inseguridad.
Nos diferencia la culpa.
Yo no puedo dejar de pensar
en que es mi culpa.
Ellos, no sé si todos,
Culpan a otro…

Llegamos, Swiss Médical.
Cuánto puedo indignarme,
si hace nomás una década
mi sueldo planero no pagaba ni el bono del hospital?
Miré a los desencajados
y volví a desentenderlos.
Me pregunto si allá en la plaza,
o el obelisco,
habráse visto / hoy
algún planero
indignado porque le han nacido
con la deuda pendiente
en rojo.

Me sonrojo entonces
de estar caminando por Santa Fe,
buscando salud open 24.
Atención instantánea.
Aire acondicionado.
Con mi hijo víctima
de la inseguridad
de su casa.
Me da más calor que 33 grados,
haber hecho bulto palermitano
sin haber pertenecido.

Simón fue atendido y liberado
antes de que vuelvan / a sus casas
la mitad de los indignados.
Cruzamos la ciudad,
suspirando la contenida tensión.
Nosotros, y ella, y ellos.
La cuestión de esta discriminación
de esta división tan señalada…
Antes no existía?
Antes nada nos dividía?

Tomamos por la línea divisoria
imaginaria / ?
que es Rivadavia
y dejamos el auto. / En la cochera.
Duerme adentro.
En la puerta de casa,
como siempre, los pibes
del paco
Paran ahí hace un tiempo
hasta que los corran.
Me piden agua fresca
y no me doy cuenta
que teníamos en la mochila.
Le digo no, por inercia.
Aunque siempre trato
de tener buena onda.
Ellos duermen afuera.
Caen todo el tiempo por las escaleras.
No tienen Swiss Médical.
Tampoco cacerolean.
Capaz porque no tienen cacerolas.
Capaz porque los dejamos afuera
de todas las mitades
de este lado
y de aquél otro.
Fuera de todas las manzanas.

ma

Pienso.
Hay amores que pueden acabarse
y otros que no.
Me vino a la memoria
el día que el frío
se nos había agarrado de los huesos.
El agua nos envolvía,
parecía castigarnos,
por habernos quedado / otro rato
en el taja.
Nos guardamos en el molino / de la tempestad
Todavía era esa época
en que todo era bosque espeso
y hermosos senderos.
El viento sonaba enojado.
Temblábamos sin freno.
Nos abrazamos
estábamos solos
Nos dijimos: ¿qué hacemos?
Cuando te aprisiona el pánico
o la rama se quiebra
o se fortalece.

Cambiemos la respiración,
fue la idea.
Calmémonos.
Seguimos abrazados.
El frío se arrinconó
cuando pasó el temblor.
Mágico.
Como el amor.

Años después.
Estaba por llegar
el tipo que me ganó
ese amor
sin esfuerzo.
La madre temblaba
como todas las hojas en el viento.
Y al oído / envueltos por un batallón médico
recordamos
aquella tarde en tempestad.
El conjuro volvió a valer.
Pero la magia
tiene su costo
y lo incondicional,
fortalecido,
ahora era de él.
Dueño de esos amores sin fondo.

Ahora vengo a darme cuenta
la suerte que tuvimos
de nacer
con el tanque lleno
de amor.
Nadie, nadie, nadie / en cualquier mundo
debería estar privado
de tamaño sortilegio.

my under género

(poestría publicada en la revista Arrecifes Sapiens de Septiembre 2012, en la sección “Para mí”)

podrían ser todas las fotos polaroid del mundo/

yo la llamo poesTRía / my under género / my own / soy bruto, no aprenderé / no puedo ajustarme a los reglamentos / hay señores que aman poner todo tras las reglas / policías de la moral / reyes de Gramática Land / big bang / la poestría será libre o no será nada / para cada cual, cada qué /

flashes, fotos, instantes / una secuencia que describe un coso / cómo decirte un coso? / si escribo cien poestrías y aún no logro descularlo? / la agua / la poestría está chorreando de los bondis / de los containers de la plaza josé c paz / los primeros de capital, mirá vos / eran cofres del tesoro / me quedan en casa algunas de sus joyas / nos colgábamos como racimos / borrachos / fumados / frío acalorados / fotos limadas en el parque / domingo telón de quitote / fest / ahí hay mucha poestría

/ parece fácil / decir que está en los primeros besos / en la envidia que me da ver a chicos abrazarse nuevo / en la envidia que me doy / pasado de 30 / como un perro en el piso con mi hijo

/ parece fácil / es

fácil la poestría, anda suelta por ahí / nomás unos la sienten / y otros la espantan / yo que sé / yo odio la banana / y otros dicen para mí es la mejor fruta / la prosa explica / ordena / la poestría pinta / flashea / poestría es una página de facebook / que se llama chicas bondi / es tenernos ganas con mi mujer / andando por la calle / tocarnos el culo /

más fácil que buscarla en una mirada NO HAY / poestría hay en los pensamientos que alguien nunca te va a decir

podríamos estar jugando / a distintos juegos / sin embargo hay un punto / de conexión / (ahí está, va por ahí) / donde te conmueva / cualquier pavada que yo pueda decir / una frase / mil / que te cagues la cabeza un rato / queriendo entender qué quise decir / qué importa qué quise? / importa qué querés / qué querés? / detenete / frenate / no me entiendas / llevate / soltate / caminá sin destino / sin piso / sin detrás, sin delante / no esperes que haya nada a rescatarte / sos vos solo / contra las flores que te crezcan / contra el bosque que dejes / crecer en tu jardín / a favor y en contra / deambularte los senderos / perderte entre tus helechos / colgarte de tus lianas / todo partiendo de palabras / que algún inadaptado puede haber dicho / o pensado / o soñado / quién sabe? / imaginate vos / al primer ser que le dio sentido a un sonido / y lo llamó palabra / sin saber que se llamaría palabra / sembró ese sentido / en la costumbre de otros / y mirá lo que tenemos ahora / podés pintar mil años de vida / en una simple poestría /

esquivar carcasas de pollo en la bicisenda / oír / atravesado por la velocidad del viento / deslizarse entre el aire / no bondi no taxi no logo / poco pogo / que la suma de los días / sume algo gordo / significación / acción, reacción, prisión / el peso de los pies / va haciéndote caminar lento / detenerte otra vez / una puta vidriera / un kiosko muerto / pisar mierda / haber escuchado de más una canción / y que te estribille toda la noche / la imperfección escupe perfecta poestría / perfecta imperfección / cómo negarle conmoción al fantasma / que viene y te sacude / sin siquiera estar interesado / en hacerlo? / cómo no rendirse? / y soltarle algo de sangre / propia, caliente / que lo muestre / q lo funda en el infinito / en la perpetuidad del mensaje

/retener contra todo / contra el puto tiempo / un detallito, un instantito / tenerlo entre materia gris / seguro, propio / floreciente / tuyo / mío / con tus colores, con tus filtros / guardar como / y ya nada puede matarlo / la multiplicación no divide / desparrama / derrama / tanta magia es la que tiene / que donde pongas tus comas / donde leas las mías / mínimamente eso / pintará de lo mismo /distinto / millones de universos

un vaho como de aire denso / susurrrrante / alarmante, te grita / girás la cabeza, le grita a otro? / es a vos / te pide, te nombra / te mira con esos ojitos que no ves / te apreta el alma que no sabés / fuerte / apreta que da gusto / va de un lado a otro / cabeza sobre pies / corazón en boca / culo en mano / soltás el estómago / diarrea emocional / si le podés poner algunas palabras / que salpiquen / a los demás de lo mismo / tons ahí está…

los monstruos (II)

día cualquiera,
ruido del mundo / movimiento
/ afuera
las puertas pesadas / cerradas, como siempre
no sabés quién, pero sí…
sentís las voces acercadas /oís que a vos
patean las maderas / para vos sin descuido
la hendija partiéndote el ojo
marcándote la herida
arañazo / cicatriz ciega

será así que un día
cualquiera
tu oscuridad tan protegida
muerde el sabor
de lo perecedero

es el universo
su equilibrio
el lugar que ocupa la luz / en tus aposentos
hace salir lo negro
/ podemos verlo

el constante balancín del tiempo

«Las huestes negras de este país se están alzando…
se ve que les está entrando luz en sus cuartos oscuros…
»

gordo intenso

el bro / roto, rotísimo
me dijo, todo nos enseña…

éramos invencibles
aprendimos a serlo
de no serlo
y se te ocurrió mostrarnos
que sólo nosotros podemos vencernos
justo en el momento que empezábamos a dudar…
/ siempre fuiste mecha encendida /
dar el cuerpo a cambio de la liviandad
y años que nos separen el abrazo
¿para qué entender un montón de cosas?
¿si no se puede entender algo?
reflexioné, y creo / o quiero que, hoy no sé…
que la encontraste
que soltaste la mano que más te agarraba
que más nos agarra
la que pocos se animan a soltar
sin saber a ciencia cierta
sin saber nosotros
¿y vos?
¿qué hay después de esta protección?
¿qué podemos esperar?
¿qué más que desearte algo mejor que esto?

te nos adelantaste
y quedamos con el hueco / agujero implacable y sin fondo
cigarros sin fumar
tanta cerveza apilada en mi heladera
cuántos ‘no’ arrepentidos
¿siempre pasa, o no?

¿cuál era tu intención?
voy a buscarte, en el andén que sea
del tren que sea
cuando sea
para que me cuentes
cómo les ganaste a todos
cómo hiciste para saber
que todo esto que nos queda
que tantos minutos
no iban a valer la pena(?)
¿cuánto puede ahogarte el universo
que no fuimos ni un buche de aire?
no quiero recriminarte nada
si sólo me queda agradecerte…

se nos apagaron las luces
se nos cayó la estantería
el desorden nos tapó a todos / apabullados
disminuidos
y sólo pudimos mirarnos
mirarnos
mirarnos
tratando de llegar /los unos a los otros
abrazarnos a lo que nos queda
y dormir / con el ticket bien agarrado
dormir

responsabilidad

cuánto puede pasar,
hasta sentir la idea en la yema de los dedos?
como el domingo odiado, sólo porque lo espera un lunes
es como odiar a tu novia, porque tu suegra te la seca
dónde se ha visto?
dónde te desvisto? / ya siempre en el mismo lugar / será la edad?
será que la responsabilidad tiene
ese tonito a orden
secante
yo puedo ir en un auto, como les gusta a los perros /a mí también
esperando ver caer las estrellas
si un día fue un rayo /o una centella
porqué no?
no hay que darle importancia / para que las luces se prendan…
pero cuando la luz anda cerca, arrimate con una lapicera

el chico me tiró un disparo falso
él lo veía, yo lo sentí
no me mata /pero me hiere
que alguien me haya matado en sus ganas
en su mundo de otro mundo…
quise mirarlos a todos / y decirles
vieron? maldita inseguridad / que un pibito te mate en un flasheo
después la velocidad,
tiene algo divino, cuando se estira /su continuidad
cuesta más frenar /Me hace andar los motores
si fueran luces rayándome los ojos / Uooooooooooooooooooooooooh
esos hilos que se mueven
con cosas como el viento /cuando hace hablar medio a los gritos a los árboles
y el olor, del verano / de tu lluvia cuando estoy tronando
me eclipsa que sea tan adicción / tan quiero salirme de acá
y pagaría mil taxis para volverte a recorrer
correr
rec
tiene tanto de cansado tu lunes a la mañana
caras que sobre pedal extraño / y extraño el pedal entre esas caras
te prometo que en esos últimos días
voy a dedicarte ratos enteros de boludeo
a ver si vos / por una vez en la vida
me pedís que vuelva / después del tiempo, clarito

te doy un bonus
para no hacerla corta…
desalojá el mercado de pulgas / así de onda
que sea bien temprano, madrugada /o tardecita
ya sabés, hora mágica…
correlo a paso más o menos
Solitario / algunas vueltas
frená poco, poray en alguna muñeca
y andate dejando la puerta abierta…

(alguien la va cerrar / es la responsabilidad /
que tiene ese tonito de obligación)

)crónicas dentro del arte(: los forastreños

Cuando se habla de exilios, solemos remontarnos a épocas de dictaduras en que algunas personas tenían que huir del país para evitar ser desaparecidas. Hace poco hubo un debate en un programa de televisión abierta, donde discutían si era correcto utilizar la definición exiliados económicos para los que se fueron en 2001 a trabajar en Europa. En ese tren podríamos decir que exilio también fue el de muchos de nuestros ancestros cercanos, llamados inmigrantes, que vinieron huyendo de una guerra y su hambruna (cosa que siempre causan las guerras, aparte de infinitas muertes por bala directa).

Creo que también existen otros tipos de exilios que, aunque menos peligrosos, igualmente afectan al individuo de manera suficiente para forzarlo a moverse de sus orígenes. No sé si llamarlos económicos. Quizá sociales, quizá culturales.

De algún modo, en esa línea del exilio creo que nos encontramos muchos de los que hoy por hoy vivimos en otros lugares que no son el de nuestro origen. La intensidad es distinta, está claro, pero encontrarte con una profesión que no tiene lugar en tu ciudad natal, o siendo artista sin espacios donde mostrar tu arte o sin gente interesada, o deportista que busca proyectarse profesionalmente en disciplinas que no sean fútbol y automovilismo; te hace sentir que en realidad como que te están echando. Después, estar afuera te hace renegar desde afuera, y hasta puede ponerte en el lugar del culpable por no haberte quedado a ayudar; para terminar en discusiones desde dos márgenes del río, ambas con su parte de razón.

Está bien, hablamos igual de emigraciones dentro de un mismo país, pero las burbujas, en distintos tamaños, siempre representan más o menos lo mismo. Mi hermano me dijo una vez acerca de irse a Buenos Aires: es una cárcel igual… una cárcel más grande, pero cárcel al fin.

Exiliados y todo, vi que también, cumplidos los ciclos, los sentimientos se amansan. Y empezás a ver con mayor claridad hacia atrás y hacia ahora. Te permitís disfrutar de tus lugares, desde el lugar que ocupás en ellos, con una mirada de espectador privilegiada. Porque no sos ni lugareño ni forastero, más bien serías un forastreño. Un habitante híbrido que toma de las dos fuentes. Puede suponerse un ideal, pero en realidad para un forastreño, siempre están los kilómetros separándolo de algo, y siempre tiene que estar eligiendo y postergando. Siempre te sentís a mitad del camino.

Con la flaca, en condición de forastreños, tuvimos la suerte de disfrutar de dos espectáculos maravillosos en la ciudad que nos parió. Un show de blues infernal, y una obra de teatro musical majestuosa.

La Novicia Musical

Esta obra que vimos en Arrecifes también habla de exilios. Dos exilios. Uno del tipo ideológico, como el primero de los que mencioné; y otro más bien sociocultural. Si bien está tomada por el lado más simpático de la historia, y contada en formato de musical, no deja de ser un relato que grafica de buena manera la gravedad de encontrarse entre la espada y la pared (metafórica y literalmente), por el solo hecho de no estar de acuerdo con algo o alguien en un caso, o por actuar distinto a lo convencional, en el otro.

Si bien la obra transita por otros caminos, especialmente enfocada en mostrar cómo una aspirante a novicia es invitada a claudicar, lentamente se vislumbra lo que será la parte fuerte de la historia. Hasta que en un pasaje la obra te toca los pelos de la nuca y te agarra las tripas desde adentro, para decirte al oído que había que tener miedo, que ESO, seas mayor o niño, era para cagarse las patas posta. El malo bien malo de la historia, se encarga de equilibrar y ponerle la sal justa a una obra redonda en cuanto a ternura, comedia, y drama.

Nunca me emocionaron mucho los musicales. Pero no recuerdo haber visto ninguno en vivo; todos los que padecí fueron en películas. Y lo bueno de ese antecedente es que aún guardaba esperanzas de que en esta oportunidad fuera distinto el sentimiento. Este musical, no sé los demás, fue algo maravilloso. Una banda tocando en vivo toda la obra (tooooooda la obra, que dura alrededor de 3 horas), y los actores cantando casi todo el tiempo. Un nivel de canto zarpado, desde la Novicia hasta los 7 niños. Desde el Capitán hasta la Madre Superiora y su coro de monjas. Fenómenos. Profesionales. Gente que abruma con sus ganas y su talento.

Todo este grupotototote de gente, enormeeeee, hizo esto (10 funciones en total), por recaudar fondos para recuperar el Teatro Español. Una catarata arrolladora que seguramente cumplirá con el objetivo de reavivar esos fuegos apagados contra el arte y la cultura toda. ¿Cómo no conmoverse? Como forastreños, nos movilizó venirnos a estar, apoyando, acompañando. Y lo hermoso es que sentimos que nos regalaron un gran momento, que estuvimos presentes en un suceso irrepetible. Ojalá, igual, se repita.

Botafogo

El ambiente del pasaje Albania es muy íntimo. Mucha onda, repleto de mesas y sillas fuera de serie. Todo a la venta. En medio de etiquetas con precios, y tapas de discos de Sandro, una medialuna con los instrumentos. Noche de blues convocada por la revista Arrecifes Sapiens. Ojo!, cierre de un ciclo de varias noches de alta calidad musical.

Con el lugar lleno, casi podíamos hacerle una cejilla a Botafogo. Nos hablaba a la cara, nos charlaba con la guitarra. Se podía sentir la música oleando entre la gente, provocando un clima cercano a lo místico. No solo por lo que pueda generar Don Vilanova, sino también por la onda que el público había arrastrado hasta ahí.

Visualmente son postales de momentos inolvidables. Oportunidades que la música no desaprovecha y se permite demostrar por qué es tan mágica; y por qué no es sólo un don de la humanidad que dispone de la habilidad para el instrumento, sino de la naturaleza misma. Ahí, cuando se vuelve una comunión, un todo entre ejecutantes y expectantes, es que se palpa la magia, la posta.

Y dije, no fue sólo Botafogo. También fueron una banda de músicos locales, comandados por Tucho, Seba y Mati, que fueron invitando a un montón de gente piolona que sabe ponerle piel a la canción. Poderosas voces femeninas, zarpados guitarristas, un armoniquero de las viejas huestes. Todo en un tire y afloje que terminó a todo culo con un devuelto Vilanova al escenario, y duelos de viola incendiarios. Violeros que se muerden la lengua y no sólo los escuchás, sino que les sentís eso que los está poseyendo.

Todo organizado por Pato Fierro, en su intento por juntar fondos para sostener la revista literaria Arrecifes Sapiens en la calle y gratuita. Otra muestra de fuerza conjunta para empujar un carro que muchas veces se vuelve imposible de tantas piedras que cruza en el camino.

Hacer arte es una forma de matar el exilio. Una forma de ocupar ese espacio que sentimos que necesitamos ocupar. Hay algo que te arrastra hacia esa necesidad, que también es una pertenencia. El artista en una búsqueda desesperada de algo, sin saber qué. Ahí quizá una de las diferencias, ya que el exiliado sabe a dónde quisiera volver, o por lo menos qué extrañar.

Arrecifes, mi ciudad, de golpe se abalanzó a matar el exilio cultural del que estaba presa. Lugareños y Forastreños decididos a matar la pereza, a ajusticiar el tiempo con sus inquietudes. Y no sólo por hacerlo (que ya es loable), sino también por que siga reproduciéndose. Por generar más espacios, reabrir un teatro, darle aire a una revista literaria. Yo me pongo de pie, y hago lo que puedo e intento hacer desde mi lugar: dedico estas palabras para que el eco tome fuerza y no desaparezca en anécdotas de qué hiciste el fin de semana?

Sigo aplaudiendo de pie a estos artistas que son flores, primavera que mi pueblo andaba necesitando…

PD: cito unas palabras de Tucho Duzac en Facebook, a propósito de otro evento del mismo tenor, en donde muchos artistas se juntaron a honrar a L.A.Spinetta: “…gracias a el publico local que nos demostró que la evolución de una sociedad comienza(en parte) por apoyar su cultura

ahhh riff!!!

En lo ínfimo de la existencia
Bajo una sombra
Bajo las uñas
Qué?

Billboard top ten
Tengo 100 rifs en mi cabeza
a punto de estallar
Y apenas unas hormiguitas
pAteando la manta blanca

Sólo puedo pensar en que
En qué?
Detrás de esto habrá
Decirme q falta menos
Salir con la ansiedad
Contenerla otro rato
Hacer el esfuerzo por llegar
A desembarazarme por fin
De mis faltas

No tener sentido, perderse
Muchos dibujan un camino
Yo apneas veo puntitos ínfimos
Infinitos
Manchando la impune

Podría hacerlo por cuánto tiempo?
Como un Mozart, teniéndolo en la memoria
Si no pudiera leer, qué?
Qué?
Weezer
100 rifs, banda de sonido para el día de mi muerte
Estaré allí para oírlos?
Tendrá un buen equipo dios??
Pif
Riff
Llené toda la hoja y lo único q tengo
Son rayitas chiquitas
Y un poema de menos minutos
Q todo el rock en la historia

Después fui a mear
Y pensaba en todo esto
Qué mirá si dios no tiene música
Porqué todo lo que está bueno es malo?
Quién me vendió estas reglas?
Están todas torcidas

Cerré el yutub, apagué todo
Me estaba yendo
Me estoy yendo
Y siempre me pasa
Todo el día esperando este momento
Y cuando llega
Me quedo
Paveando, haciendo algo
No entiendo

Va a ser siempre así?
Va a llegar el momento y yo
No me voy a ir?

Deben haber faltado muchos riff,
Seguro
Mira si no va estar alive?
O estaba?

En qué me cambia?

Y se desmadra, y voy cerrando
Pero las teclitas tienen el golpecito
Imaginate las máquinas de escribir viejas
Dios tendrá computadora en el cielo?
Fa, muchas dudas

Mirá si el paraíso es solo andar
Caminando en paz por el paraíso
ni moviendo la cabecita
ni pegando con el piecito

gestos

Hay una foto vieja. Estamos con mi hermano Ezequiel , el mayor, y yo, el del medio. Jose aún no existía. La foto nos muestra en el fondo de casa cerca del sauce llorón que teníamos. El mismo al que me trepaba cada vez que me compraban zapatillas, porque podía correr y trepar más rápido.

Ezequiel estaba de punta en blanco, brillante. Y estaba yo, así nomás. Él estaba contento, creo que por un acto en la escuela, o poray tomaba la comunión, no me acuerdo. Yo estaba enfurecido por algo. Enojado. Masticaba bronca. Todo eso puede verse en la foto. Y hay un gesto. Tengo la mano alzada frente a mi cara como si la estuviera interpelando por lo que está sucediendo, como si la estuviera culpando. Quién sabe. Es un gesto que con los años se habrá modificado. A veces me pongo a pensar en esas cosas y supongo que uno las arrastra de alguna manera pongamos metamorfoseada.

Simón se enojó con nosotros el otro día. Habíamos terminado de plastificar la escalera del entrepiso. Por alguna razón está obsesionado con la escalera. Los niños tienen ese imán interno, esa sin razón que los mueve a perseguir situaciones peligrosas para ellos mismos. Él no es la excepción, así que luego de pintar la escalera con una sustancia muy pegajosa y peligrosa para su salud, montamos una enorme trinchera con una mesa, un pote gigante con la comida de Nippur, un par de sillas, y algo más. Todo por evitar la odisea de Simón.

Intentó un par de veces, otro par, y más, hasta que se dio por vencido. La bronca que tenía nos causó mucha gracia. Estaba desencajado. Gritó y lloró. Y levantó la mano al frente y la increpó. Verlo hacer eso, me dio esa electricidad que te da la sorpresa. No hicimos tiempo de registrarlo en una foto. Un instante maravilloso. Reconocerme en mi hijo, en un gesto que ni siquiera le transmití por repetición, fue algo fantástico. La herencia dentro de un gesto ínfimo e íntimo. Los circuitos chispeando de un modo que viene grabado en las neuronas.

Mentiría si digo que cuando mi hijo va creciendo, no espero que tenga rasgos míos. Es confirmar la prolongación de la vida, además de matar los chistes comunes sobre el papá carnicero o panadero. Es la certeza de que podemos irnos sin que se apague nuestra luz del todo en el mundo. Una especie de sello. Pero descubrir en ellos también esas pequeñas cosas que uno trae en los bolsillos del alma, es simplemente emocionante. Tiene ese guiño del universo que hace tan mágica e inexplicable la existencia.

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